Chilenas compran ropa por el diseño y no por el abrigo

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El invierno comenzó hace poco y las tiendas ya están comenzando a hacer un balance de las ventas de los artículos de la temporada otoño-invierno y empezar a prepararse para la agitada época de primavera-verano, por lo que ya están empezando a salir las primeras cifras sobre qué fue lo más vendido durante esta época.

 

Pese al cambiante clima que hubo durante esta temporada, en especial las últimas semanas, las ventas de elementos abrigadores como chalecos, vestidos largos, parkas y calzas estuvieron al alza, aunque una de las mayores tendencias fue comprar cosas en manga corta con diseño de pied de poule, principalmente por su capacidad de usarse con camisetas de polar por abajo, omitiendo el beneficio calefactor de los abrigos tradicionales.

 

Pese a la gran variedad de ropa y tecnologías que han aparecido, lo más vendido durante la temporada fue la lana, tanto natural como artificial, ya que no sólo abriga, sino que permite una mayor cercanía a las tendencias de este año, según comenta Lady Paillan, dueña de la boutique Lady Flower, quien comenta que “la lana no es más barata, el nylon es más barato, pero la gente se la lleva por dos motivos, por que abriga bastante y porque es la moda. Además el hecho de que sea chileno le da un agregado especial, sobre todo cuando son de diseñador, les da un toque de exclusividad”.

 

Durante esta temporada se vio una tendencia de que los clientes no compren las cosas más abrigadas que encuentren, sino que se vayan al tema del diseño, dejando de lado lo cómodo o cuanto pueda ayudarles a mantenerse calientes. Según Paulina Rojas, de la tienda Pistacho: “Las mujeres están llevando más vestidos con caída abajo y ajustados arriba, para tapar la guata, mientras que las lolitas llevan algo más ajustado y cortito”, todo usando canutón o lanilla.

 

Pero la tendencia al diseño frente a calidad no siempre es el mejor escenario para las tiendas, como le sucedió a Reneé Quillones de la tienda Bless en Patronato, quien trabaja con flamé y acrílico con confecciones completamente chilenas, pero que se vio acomplejada durante esta temporada porque “todos los clientes se están yendo a lo chino.  Prefieren que sea barato antes que esté bien hecho. Sólo los que saben se quedan en lo nacional, pero es difícil mantenerlos, porque cuando compran lo mismo a $2.990 es complicado que vuelvan a los $5.000 que cobro yo, prefieren los diseños, que sé que me copian, antes que la calidad”. Quillones no sabe cómo va a afrontar la temporada de primavera, pero asegura que: “Si la tendencia sigue voy a tener que ir al avance de temporada con hilos nomás”.

 

 

Raimundo Estela

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