Lily Barra: La deuda de Chile con sus niños

Por Lily Barra

“Si quieres escribir en la sección Yo Opino envía tu columna a [email protected] con el asunto YO OPINO. Puedes tratar cualquier tema que sea de tu interés. Además del texto debes enviar una foto y descripción tuya. Y ojalá una cuenta de Twitter” 

En 1990, Chile ratificó Convención de Derechos del niño (ONU). Han pasado 23 años desde entonces, y aún no se aprueba una ley que otorgue marco legal a los principios establecidos en dicha convención.

Los senadores Escalona, Alvear, Letelier y Walker, presentaron hace ya varios meses un Proyecto de Ley en esta materia. Hasta hace un mes atrás, aún no fue catalogada de “suma urgencia”, por el poder Ejecutivo.

Por ejemplo, en la sesión del senado, llevada a cabo el 5 de junio de este año, se le otorga “suma urgencia” al proyecto “Tenencia responsable de mascotas” y “urgencia simple” al proyecto “Ley de protección Integral de derechos de niños, niñas y adolescentes”. Ese mismo día, se aprobó el proyecto “Introducción de la TV digital terrestre”. ¿Increíble no? Tampoco hay respuesta a la insistente petición de los senadores citados y otros más (entre ellos, Murillo) de crear un Organismo defensor del niño.

Y vienen a mi mente las palabras de Mandela, y me pregunto ¿Qué puede ser más revelador del alma de la sociedad que hemos construido, que la forma en que tratamos a los niños, y la priorización que damos a sus necesidades?

Y miro la connotación “urgencia simple” y, con enorme decepción concluyo: “Los niños no marchan, no votan ni pueden defenderse solos. Por lo tanto, no son prioridad en Chile”.

A diario se transgreden una y otra vez, de todas las maneras imaginables, los derechos de niños y niñas a lo largo del país. Y no estoy hablando solo de los sectores vulnerables o marginales, estoy hablando de todos los niños de Chile, de diferentes orígenes y niveles socioeconómicos.

Debo aclarar que para que un niño sienta abandono, no necesita estar en situación de calle. Hoy Chile tiene niños abandonados en todos los estratos sociales del país.

Cotidianamente vemos en las calles niños trabajando. Y los CTD están llenos de niñas que se han prostituido o han sido abusadas o maltratadas. Y en otro extremo tenemos niños estresados, sobre exigidos y/o medicados indiscriminadamente, niños que no ven a sus padres, que crecen en soledad.

Hemos permitido, por ejemplo, que nuestros niños sean víctimas de un sistema educacional que usa metodologías anacrónicas y obsoletas. En todos los segmentos se priva a muchos niños y niñas de su derecho a jugar, tan necesario para un desarrollo sano e integral.

Y estos son solo ejemplos de las diferentes formas de transgresión de derechos a la Convención a la que supuestamente adscribimos. Transgresión que ya es latente, cotidiana e ignorada por tantos. No por azar el suicidio infantil y adolescente se ha duplicado en los últimos años. No por azar aumenta cada vez más la cantidad de niños en edad escolar, con estrés o depresión.

La situación ya es insostenible, no se puede soñar con desarrollo si no hay lucidez para dar urgencia a lo que corresponde. No se puede hablar de desarrollo si el alma de la sociedad se vuelve indolente, y los adultos olvidamos nuestras responsabilidades.

Sueño con un país en que las políticas públicas protejan a la familia. Sueño con una sociedad responsable, que apoyada por un sistema judicial eficiente, condene duramente a cualquier persona que se atreva a transgredir los derechos de un niño chileno.

En fin, hoy, más que nunca, urge aprobar el proyecto y dar pie a una Ley integral de protección de los derechos de niños, niñas y adolescentes. Francamente, creo que no es mucho pedir.

“Si quieres escribir en la sección Yo Opino envía tu columna a [email protected] con el asunto YO OPINO. Puedes tratar cualquier tema que sea de tu interés. Además del texto debes enviar una foto y descripción tuya. Y ojalá una cuenta de Twitter”

 

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