Columna de Copano: Propositivo

Por Nicolás Copano

¿Cómo ser propositivo esta temporada? ¿Cómo no parecer una señora refunfuñando todo el día frente a una nación llena de injusticia?
Está medio difícil. Se puede intentar, pero está dura la temporada.
Lo pensaba al ver tanta queja, de la que me siento parte por supuesto, en redes sociales. Tanto comentario en televisión que ladra, tanto titular en el matinal que habla de una sensación de Apocalipsis espiritual en el chileno.
Incluso los que siempre reclaman contra algo están sorprendidos. Vi a Paty Maldonado gritando en un programa de espectáculos desde la ventanilla del auto sobre la “hipersensibilidad” en la que estamos viviendo. Lo decía en su singular forma: “Hay una gotera, el chileno piensa que está lloviendo. ¿Qué pasa?”.
Bueno, pasan muchas cosas. Una es que definitivamente todos estamos aburridos de los abusos.
Y otra es que estamos más informados sobre torpezas.
Entonces parece ser que la única propuesta tiene que ver con una esperanza que le estamos poniendo muchos a la composición de un Congreso que necesita doblajes para hacer cambios a las leyes que el pinochetismo diseñó. Leyes que obviamente amparan abusos y malas ideas. Desde la LOCE en adelante, estamos remecidos con el horror de descubrir que no vivimos en un país: estamos en algo así como una trampa.
Cuatro millones le pagaron a un grupo de chamanes en Antofagasta para hacer llover.
Tengo mucho respeto por las etnias, pero, ¿es la mejor forma ésta?
Parece ser que le entregamos el país a lo externo. Y encima, con tres lucas de aumento en un sueldo basta y sobra.
Tengo una propuesta para mejorar el país, y la he repetido mil veces: los jóvenes tenemos que ir a votar. Y debemos participar. Eso es lo primero.
Lo segundo es informarnos y no ser conformistas con nuestra propia realidad, sino más bien ir por la del otro, del que no conocemos. No sólo indignarnos, también tomar acción.
Y para eso no estaría mal ser parte de algún movimiento. Los movimientos tienen locos a los políticos viejos. No saben qué hacer, quieren usar gente para detener con petardos a los que llaman al avance.
Lo veo cuando me entero de las reacciones de Andrade y el PS para ponerle trabas a la candidatura de Giorgio Jackson, volviendo aún más heroica su carrera.
La idea de poner a César Valenzuela es un llamado del escalonismo al orden. Es una patada desesperada en la mesa.
Conocí a César en sus mejores años de militancia estudiantil. Hoy es un joven de la Concertación que milita por el establishment. Es un creyente.
Es un creyente con dogmas. Y acá necesitamos parar los dogmas de una vez, los traumas de la dictadura transferidos de generación a generación.
Es hora de detener el miedo. Basta de la medida de lo posible.
Es el momento real de tener cojones con todos los costos que eso tiene y enfrentar al monstruo de la desigualdad y el temor que ha generado una estructura sin regulación en la cual cierta gente cree que teniendo más es más que tú o que yo.
Esa gente probablemente no se da ni siquiera cuenta de lo que ha creado, por costumbre o comodidad.
No hay que quitarles nada, hay que hacerles ver que se puede construir una sociedad justa, leal, legal y basada en el respeto más allá de donde seas.
Ese país es el que quiero vivir. Esa es mi propuesta.

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de publimetro

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