Constanza Yáñez: Ser Voluntario

Por Constanza Yáñez

Voluntariado es el trabajo de las personas que sirven a una comunidad por decisión propia y son distintas motivaciones las que mueven a estas personas a dedicar su tiempo a la tarea no remunerada.

También se sabe que el voluntario debe cumplir tres condiciones mínimas. La primera es ser bien intencionado, dado que se supone que el voluntario busca ser útil en el cambio positivo de otro. Luego, es clave el desinterés, ya que es un trabajo que no presenta una contraprestación económica directa. Y, por último, el compromiso: El estar ayudando a personas que realmente lo necesitan, personas que confían en nosotros, no se entiende sin un elevado sentido de responsabilidad en la labor que cada uno realiza.

Cuando hay uno de esos componentes que falla es necesario hacer una evaluación y ver que está pasando. Es por eso mismo que el voluntario debe sentir que tiene un grupo de personas que lo respalda; la misma organización o institución a la cual el representa debe entregarle la confianza y el cariño que él necesita para desarrollar un buen trabajo.

Y si bien es cierto que el voluntariado es un trabajo no remunerado, las exigencias son las mismas, inclusive mayores, ya que en nuestras manos están los sueños de miles de personas que buscan salir adelante. Si no rendimos lo suficiente alguien estará sufriendo por nuestro mal desempeño.

Por ello, resalta la importancia de la empatía. Para ejecutar una buena labor y ser verdareramente un aporte para estas personas, debemos tener la capacidad de ponernos en el lugar del otro. En la medida que entendamos el porqué de las condiciones en las que vive daremos nuestro mayor esfuerzo consiguiendo, por ende, un mejor resultado.

Otro factor que pesa a la hora de formar grupos de voluntariados son la buena comunicación y la confianza. Es importante estar alerta de aquello en lo que está mi compañero, el voluntario. Muchas veces, estos grupos se encuentran con realidades muy extremas que son chocantes a los ojos de algunas personas más sensibles que otras. Estos deben apoyarse entre sí y estar atentos ante cualquier problema que se presente. Es imprescindible confiar en que el otro es un apoyo en todo momento y saber que todos se tienen cerca recíprocamente, como un equipo.

Hay que entender que el trabajo parte por casa. Si en estos grupos no existe la cohesión y el trabajo interno necesario, es muy poco probable que el trabajo que se realiza externamente sea correcto.

Y siempre recordemos que las personas a las que estamos ayudando, en nuestras manos ponen sus sueños. Nos entregan esa confianza y, por lo mismo, debemos responder con la máxima entrega.

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