Columna de Cine de Joel Poblete: "Más de lo mismo, pero igual entretiene"

Por Joel Poblete

Es complicado generar acuerdos en torno a lo que algunos críticos han bautizado como “Nueva comedia americana”, tendencias del cine estadounidense que floreció en la última década y ha contado como principal estandarte con el cineasta, guionista y productor Judd Apatow (“Virgen a los 40”); mientras que muchos cinéfilos piensan que goza de buena salud, otros la miran  con desconfianza y desdén y aseguran que no fue más que un “volador de luces” del que sólo sobreviven reiteraciones y malas imitaciones. En sus mejores momentos -como en “Supercool”, por ejemplo-, estas películas  no sólo arrancaban carcajadas hasta al más grave, sino además eran una buena mirada a ciertos rasgos de la sociedad de Estados Unidos; pero en sus horas bajas, algunas son poco más que ramplonería y un compendio de chistes fáciles y de escaso vuelo.

A primera vista, en el caso de que la consideremos parte de esa llamada “Nueva comedia americana”, ¿Quién *&$%! son los Miller? pertenecería a este último grupo. En su tercer film, el director Rawson Marshall Thurber -quien en 2004 conquistó a varios críticos con su ópera prima, la comedia “Dodgeball”, con Ben Stiller y Vince Vaughn- nos presenta a David Clark, un solicitado dealer de marihuana, quien se ve obligado a aceptar una arriesgada propuesta: transportar un cargamento de hierba desde México a Estados Unidos. Y para pasar inadvertido, se le ocurre fingir ser el padre de los Miller, una familia moldeada según los estereotipos de un núcleo familiar norteamericano convencional y “bien establecido”, quienes viajan en una casa rodante; y lo ayudarán a hacerse pasar por su esposa e hijos su vecina stripper, un ingenuo adolescente y una rebelde joven que vive en la calle.

Como es de suponer, las cosas se complicarán por el camino y así se desarrollará una predecible road movie cómica, que parte muy bien pero por el trayecto va perdiendo energía e interés, aunque nunca naufraga del todo ni descuida el manejo del ritmo cinematográfico. Por supuesto que no tiene ni un asomo de corrección política, y las bromas a costa de satirizar los clichés de la familia promedio en Estados Unidos en verdad logran sacar risas, en especial cuando los Miller se encuentran con otra familia que regresa desde México, los Fitzgerald.

Quizás a muchos les parezca que las bromas y chistes de corte sexual en doble e incluso a ratos triple sentido están de más, pero finalmente son bastante inofensivas, y al menos hay que reconocer que no se abusa de la  escatología que a menudo lastra otros productos de este tipo. Una de las fortalezas de esta comedia son las actuaciones: Jason Sudeikis funciona muy bien como el protagonista, el joven Will Poulter -toda una revelación en 2007 con “Son of Rambow”, que no llegó a estrenarse en Chile- provoca risas encarnando a su falso hijo, los Fitzgerald  son casi delirantes en manos de Nick Offerman y Kathryn Hahn y entre los secundarios están Ed Helms -uno de los protagonistas  de la trilogía “¿Qué pasó ayer?” y la serie “The Office”- y el siempre cómico Luis Guzmán. Pero si hubiera que destacar especialmente a alguien, la elegida sería Jennifer Aniston, y ojo, esto no lo escribe uno de los miles de fans y “viudos” de la serie Friends dispuestos a aplaudir cada nueva película suya; incluso encarnan- do a una stripper desinhibida y enérgica, la actriz tiene carisma y encanto de sobra. 

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