Fans de Justin Bieber acampan en Brasil a un mes y medio de su concierto

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El cantante Justin Bieber tuvo que pasar un desagradable momento al enterarse que robaron de su casa una cantidad importante de sus lujosas joyas mientras él estaba de gira.

El ídolo juvenil había dejado en su casa de Calabasas, California, a dos de sus amigos, los raperos Lil Twist y Lil Za, momento que aprovecharon para hacer fiestas e invitar a mucha gente.

Fue ahí, en una de las fiestas, que la joyas desaparecieron de la casa.

Ante la noticia Bieber entró en cólera, aunque no culpó a sus amigos por el robo, sino que por dejar entrar a gente desconocida a su casa, por lo que les exigió que se fueran y les negó la entrada, ya que además el dúo de raperos no está dispuesto a sumir el costo de la joyas robadas, según informa TMZ.

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  • Una veintena de seguidores de Justin Bieber permanecen acampados en Río de Janeiro haciendo fila para el concierto que el cantante canadiense ofrecerá en esta ciudad brasileña el 3 de noviembre.

    Norton Barbosa, de 19 años, declarado “fan número uno” de Justin Bieber en Brasil, aseguró este miércoles a Efe que él fue el primero de la fila en los dos conciertos que dio en Río de Janeiro en 2011 y ahora, lejos de arrepentirse, decidió organizar un grupo para garantizarse el mejor sitio este año.

    “Quiero coger el mejor lugar, junto a la verja, para verlo bien. También lo hago por la repercusión en la prensa internacional, por si Justin se entera y me intenta conocer”, admitió.

    El grupo comenzó la acampada el pasado 16 de septiembre, mes y medio antes del concierto, que está previsto para la noche del 3 de noviembre en el sambódromo, el recinto que se usa en los desfiles de las escuelas de samba del carnaval de Río.

    Un día antes Justin Bieber ofrecerá otro concierto en la Arena Anhembi de Sao Paulo, con precios de las entradas que oscilan entre 140 reales (unos 63 dólares), incluyendo el descuento que se ofrece por ley a los estudiantes, hasta 600 reales (unos 270 dólares).

    Barbosa, que es estudiante universitario de Relaciones Internacionales, dijo que la mayoría del grupo está compuesto por menores de edad, aunque aseguró que nadie está perdiendo clases, porque se rotan en la acampada.

    “Estamos aquí una media de cinco personas en cada turno. Nos alternamos por la mañana, tarde y noche, y cada uno viene dos veces por semana. Todo el mundo va a la escuela”, aseveró.

    Sin embargo, el Consejo Tutelar de Río de Janeiro tiene previsto realizar una reunión para decidir si veta o autoriza la permanencia de los menores en el campamento, según el joven.

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