Paulina Castellón de Voces Católicas: El ejemplo de Siria

Por Paulina Castellón

Siria. Qué será de Siria. Las imágenes que muestran los medios de comunicación no pueden más que remecer el corazón de cualquiera que las ve.
Para nosotros en el fin del mundo,  es casi incomprensible entender cómo llegó un pueblo a destruirse a sí mismo y de esa manera.
¿Cómo se puede tratar así a millones de familias? ¿Cómo se puede atentar con la vida de los niños, los más inocentes de la sociedad?
Y sin embargo, la realidad de esa nación no es diferente a la de tantas otras que se han empezado a desangrar por dentro, victimas del odio que sus conciudadanos se profesan. La historia de la humanidad está llena de ejemplos de odio y es por ello que para muchos pensadores, esto no es más que la demostración empírica de que “el hombre es lobo para el propio hombre”. Los que han planteado esta postura, aseguran que se necesita un estado con la fuerza necesaria para proteger los derechos de cada uno de sus miembros. Sin embargo, y la misma historia lo avala, pareciera ser que esto no es suficiente porque ¿qué puede hacer un padre si sus hijos no se quieren? La fuerza que se emplee mediante la ley no será capaz nunca de suplir al amor.
Ahora habría que hacerse la pregunta sobre qué es el amor. Se  repite que el amor es paciente, servicial, no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.
¿Qué sería de los pueblos cuyos habitantes se amaran? ¿Qué sería de las naciones si entre los hombres fuéramos pacientes, serviciales, buscáramos el bien de los demás, la justicia y no el propio interés, etc.? ¿Qué sería de nosotros, los chilenos, si aprendiéramos a querernos, respetarnos y comprendernos? Es importante analizar, especialmente ahora ad portas del 11 de septiembre y teniendo el ejemplo de la destruida Siria, lo que somos hoy, de manera de enfrentar también el futuro con una idea clara de lo que queremos y podemos ser.
¿Podremos superar las divisiones del pasado y, a pesar de nuestras diferencias, querernos y respetarnos como hijos de una misma patria?
 

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