Sandra Chaves: Quedarse fuera de todo

Por Sandra Chaves

“Si quieres escribir en la sección Yo Opino envía tu columna a [email protected] con el asunto YO OPINO. Puedes tratar cualquier tema que sea de tu interés. Además del texto debes enviar una foto y descripción tuya. Y ojalá una cuenta de Twitter”

Todo esto parte de un comentario desafortunado viniendo de alguien muy diferente a mí, sólo unos añitos menos y madre como yo. Las comparaciones son malas pero la idea me sedujo y caí en la tentación…

En lo cotidiano, fijar la atención en mi forma de vivir y la de otra persona es un ejercicio mental que no suelo practicar, pero debo reconocer que le dediqué largos y atrayentes minutos mientras tomaba mi cafecito favorito. 

Porqué será que unos piensan que el hecho de no vivir una aventura a toda velocidad, un  “dia a dia” lleno de adrenalina ¿es quedarse fuera de todo? En este caso, la que se quedaría fuera de todo, soy yo.

Qué pasa si para mí un día de trabajo, un relajo con mis hijos en la plaza, una buena película, un buen libro, una buena conversación…. ¿representa mucho? Por mi parte, acepto que para otros no sea así. Entiendo que la diversión máxima para algunos valga la pena pasar un día entero con la caña y no poder ver la luz del sol del día domingo.

Qué pasa si para mí no es necesario tanto carrete y qué ocurre si mi existencia está tan llena con las cosas simples de la vida?

Qué pasa si ver a mis hijos crecer sanos y contentos ¿no es un cliché?

Qué absurdo. Cuando alguien pregunta ¿qué le hace feliz?, se oyen respuestas sacadas de películas de Walt Disney  “poder estar con la gente que más amo” por ejemplo…

Decirle a los que amo cuánto los amo, sin jamás un dejo de rencor, poder perdonar errores y asumir los propios, ver la sonrisa en la cara de mis hijos y tener la certeza que mis decisiones van siempre por el camino de su bienestar, lo siento, pero lo es todo para mí.
 
Sé que mi corazón siente al 100%, que cuando amo, es de verdad, que cuando río a carcajadas,  muy bien puede ser de mí, que cuando juego con mis hijos llego a transpirar, que cuando sueño de viajes, muchos ya los concreté, que cuando leo un libro me encariño tanto que dejo de leerlo unos días porque no quiero que mueran los personajes, que lloro con las películas hasta sentir dolor en la garganta, que si me acuerdo por la noche derramo otra lágrima, que bailo muy mal pero le pongo empeño, que soy tímida a veces…

Que no le digan fome a nadie por vivir así, porque lo fome es sentirse vivo sólo después de unos tragos o en patota. Escuché un comentario que me sacó una risa, un hombre decía que lo  que le hacía sentir felicidad, era cuando el cambio de hora le permitía carretear una hora más, jajaja, sé que es con humor y quizás él tenga toda la razón… Pero mientras yo permanezca en mi postura, le pido a la persona que me inspiró estas líneas, que viva su vida feliz y yo la mía… Y cuidado con tratar a alguien de fome, porque al conocer a la persona, podrían llevarse gratas sorpresas…

“Si quieres escribir en la sección Yo Opino envía tu columna a [email protected] con el asunto YO OPINO. Puedes tratar cualquier tema que sea de tu interés. Además del texto debes enviar una foto y descripción tuya. Y ojalá una cuenta de Twitter”

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo