La columna vertebral de Avello: "Septiembre"

Por Felipe Avello

En un par de meses cumpliré 40 años y nunca he escrito un libro, nunca he dirigido una película, nunca he conducido un programa de televisión, nunca me he tirado una negra. Aunque a mí las etnias que más sexy me parecen son la mapuche y la oriental. Y con mapuches sí he estado.

Yo por mi parte ando tan caliente que hasta me tiraría a mi esposa.

Cuando chico uno creía que masturbarse era cosa de adolescentes. En esa época no tenía idea de nada. Aunque las estupideces más grandes en mi vida no las escuché en mi infancia, sino cuando estudié en la Universidad del Desarrollo de Concepción. Y eso que después trabajé en “SQP” y en otros programas de ese estilo. Me hizo clases Arturo Fontaine Aldunate, Federico Valdés, Manfredo Mayol y Joaquín Lavín.

Lo único malo de septiembre es que cuando como empanada, ésta se me repite.

Esta semana fui al supermercado y vi mucha gente con sus hijos. Me dio pena pensar que la mayoría de las personas, por malas o tontas que sean, tienen hijos. Eso lo encuentro terrible, los malforman como ellos con sus defectos, prejuicios, les legan debilidades, miserias espirituales. Yo no tengo hijos, tengo gatos. Sé que no es lo mismo. Sé que es mejor, ya que cuando viejo nadie me va a odiar.

Pasando a otro tema, descansé tanto en los días de Fiestas Patrias, que partí esta semana débil. El relajo provocó que me sintiera débil toda la semana, débil como la eyaculación de un diabético.

El otro día cometí un error y mi familia del sur se enojó mucho. Fue por algo que dije en el programa “Sin Censura”, de La Red. Ese viernes conté un chiste muy subido de tono, al estilo de ese programa, el problema fue que a los protagonistas del chiste les puse nombres reales de mi familia que vive en Coronel. Lo vieron y se enojaron mucho.

Les pedí perdón a todos los involucrados, pero también les dije, ¿ustedes nunca se han equivocado en el trabajo? ¿El papá nunca se ha equivocado en su negocio? Bueno, yo me equivoqué también. Lo malo es que mis equivocaciones las ve mas gente y consiste en hablar más de la cuenta en la televisión.

Ahora mi familia empezó a decir que se me subieron los humos a la cabeza. Un tía que no veo mucho escribió en su Facebook: “A Felipe no se le pueden subir los humos a la cabeza, porque siempre ha tenido humos en la cabeza”. No diré su nombre para no tener más problemas.

Qué lástima que tanta gente siga viendo televisión, se supone que ahora con Internet menos gente ve tele, pero parece que no es tan así, al menos en mi familia. Estoy seguro que Germán, el de “Hola soy Germán”, no tiene estos problemas.

Lo único malo de septiembre es que cuando como empanada, ésta se me repite.

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