Leonel Núñez: Enmudecer

Por Leonel Núñez

“Si quieres escribir en la sección Yo Opino envía tu columna a [email protected] con el asunto YO OPINO. Puedes tratar cualquier tema que sea de tu interés. Además del texto debes enviar una foto y descripción tuya. Y ojalá una cuenta de Twitter”

Si las palabras construyen realidad, ¿el silencio la niega? Enmudecer es un acto que tiene tantas lecturas posibles. Se enmudece frente a las situaciones que nos dejan atónitos, cuando los adjetivos, los sustantivos o los verbos no logran dar cuenta de nuestro real estado o no son capaces de reproducir inicialmente lo que sentimos frente a lo que vemos. Ya sea porque nos conmueve de belleza o porque nos llena de horror. Cuando sentimos que nuestras acciones son inútiles frente a las situaciones que están frente a los ojos, las palabras escapan a nuestra conciencia y a nuestros labios. La palabra escapa, por ejemplo ante la belleza natural de una imponente cordillera nevada, al salir el sol después de la lluvia, o frente a la fuerza de la vida que nace en medio del caos.

Por otra parte, enmudecemos también en el acto consciente y deliberado de querer hacer sentir al otro esa sensación fuerte y directa de anulación, ese acto que cuando pequeños llamábamos “ley del hielo”. Cuando, al no hablar, le decimos al otro, estoy enojado, molesto o, simplemente, no quiero saber más de ti. O se enmudece también, cuando la pena ahoga en nuestra garganta cualquier intento por articular una palabra que pueda señalar lo que nos pasa y solo el llanto es capaz de revelar lo que nuestro corazón dice.

Y en todas estas situaciones, de manera activa o pasiva, enmudecemos. Y sin embargo, el enmudecer, por pasivo que sea, no nos quita la participación o responsabilidad y la libertad en el acto de lo que está ocurriendo. Cada enmudecer será particular y se explica desde el actor, pero soy responsable tanto de la palabra que emito, como del silencio que ejerzo.

Por ello, frente a los eventos donde, sabiendo lo que ocurre, y donde lo que ocurre es injusticia o delito callamos, nos transformamos en cómplices. Este enmudecer, no nace de la imposibilidad de la palabra, sino del acto consiente de callar lo que en nuestro interior sabemos que debemos decir. No dejemos entonces que ni nuestras palabras ni nuestros silencios se transformen en un enmudecer cómplice de aquello que, aunque a veces nos cueste, más que valer la pena, está en nuestro deber decir.

“Si quieres escribir en la sección Yo Opino envía tu columna a [email protected] con el asunto YO OPINO. Puedes tratar cualquier tema que sea de tu interés. Además del texto debes enviar una foto y descripción tuya. Y ojalá una cuenta de Twitter”

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo