Felipe Vergara: A 25 años del NO, un triunfo histórico

Por Felipe Vergara

No existe en la bibliografía contemporánea un hecho tan único como el triunfo del NO sobre la dictadura militar. El plebiscito como medio de derrota a un golpista es algo propio de una novela de ficción. Sin embargo como se suele decir, muchas veces la realidad supera la ficción y en el caso chileno fue así: la gente le ganó en las urnas a la tiranía de Pinochet.

En el último tiempo hemos visto hechos relevantes de reconciliación, arrepentimiento y madurez. Los 40 años del golpe militar pareciera calaron hondo en la clase política, por fin escuchamos aquellas frases que por tantos años esperamos, vimos instituciones como el Poder Judicial, hacer mea culpa por los errores del pasado, vimos a quienes años atrás eran los más acérrimos defensores de Pinochet, pedir perdón. De esta misma forma,  fuimos testigos como seguidores de Allende, se responsabilizaron  por la crisis institucional que llevó al Golpe. También y con cierta vergüenza, vimos a otros defender lo sucedido o simplemente lavarse las manos sobre las atrocidades vividas bajo el régimen militar. Sin embargo ya es un tremendo avance y como sociedad se agradece.

Pero la víspera de la conmemoración del NO, trajo otra gran noticia para el Chile de hoy. El presidente Piñera, luego de una vergonzosa entrevista entregada por el General(r) Manuel Contreras y del análisis al informe entregado por la Fiscal de la Corte Suprema, Mónica Maldonado, -en el que se hace referencia a los privilegios con que se cuenta en el Penal Cordillera y que además confirma que pueden perfectamente ser trasladado al Punta Peuco-, opta por cerrar y trasladar a aquellos militares a este último centro penitenciario.

Un acierto del presidente, pese a las molestias que le ocasionó con su sector político, el que pareciera que por más que critiquen las atrocidades contra los derechos humanos sufridas en Chile bajo la tiranía militar, siguen en su fuero interno siendo parte de aquella dictadura. Cuántos de ellos se escandalizaron con el traslado de estos militares asesinos y no se sorprendieron con la muerte de los 81 reos en el penal San Miguel.

Todo ello es parte de la antesala de lo que viviremos este 5 de octubre de 2013. A 25 años del triunfo del NO, de la mejor campaña política que ha vivido la historia chilena. Aunque para muchos “la alegría” no llegó, o por lo menos no como se esperaba, sí es importante recalcar algunos aspectos. Por ejemplo que si hubiese ganado la campaña del Sí, habríamos tenido a Pinochet hasta 1998, con todo lo que ello significa: los atropellos a los derechos humanos se siguieron cometiendo hasta el último día de la dictadura, asesinatos por parte de aparatos del Estado continuaron sucediéndose después del 5 de octubre y ello podría haberse perpetrado por ocho años más. Privatizaciones de empresas del Estado en manos de sus mismos partidarios, podría haber seguido. Hoy vemos en la prensa como Julio Ponce Lerou -quién fuera yerno de Pinochet y adquiriera la estatal Soquimich a un precio ridículo- vive al borde de la Ley con sus inversiones en “cascada”. O como José Yuraszeck, gerente general de Chilectra en la dictadura, después se hizo dueña de la misma. Como dichos ejemplos hay muchos otros, que pudiesen haberse extendido si la dictadura continuaba.

Hasta entonces éramos un país de muy pocos amigos, no teníamos relaciones diplomáticas con Cuba, México y toda la entonces Europa del Este. Las únicas noticias que dábamos hacia fuera eran relacionadas con la dictadura, el único rostro visible era el de Pinochet. Chile se dividió entre el Sí y el NO, entre blanco y negro. Hoy gracias a aquel 5 de octubre de 1988 somos otro país, más grande, más diverso, más tolerante; con muchos problemas -claro está- pero con la tranquilidad de ser parte de una sociedad que avanza y no se queda estancada en el pasado, que crece y aprende. Hoy valoramos mucho más lo que tenemos, porque sabemos lo doloroso que es perderlo. Ya perdimos aquel fatídico 11 de septiembre de 1973 nuestras libertades individuales, perdimos la democracia y el derecho a elegir. Recuperarlo es uno de los sabores más dulces que se pueden degustar, como decía aquella maravillosa y nostálgica campaña… Sin odio, sin violencia, vota NO. Y así lo hizo el pueblo chileno y recuperamos aquello que mucho temimos nunca íbamos a volver a ver: La libertad.
Es cierto que nuestra democracia es imperfecta, que requiere muchas mejoras, que nuestra constitución es una herencia de la dictadura, que seguimos eligiendo a parlamentarios por una ley del binominal donde 1/3 es igual a 2/3, donde nuestros compatriotas en el extranjero -nuestros propios seleccionados de fútbol-, no pueden votar por estar viviendo fuera de Chile. Es verdad que la educación y la salud es considerablemente débil (por ejemplo la Ley LOCE de la educación se promulgó un día antes de que Pinochet entrara el poder, como eso hay muchas cosas que quedaron amarradas en dictadura).
 

Hoy conmemoramos un nuevo triunfo del NO, son 25 años de madurez y hay que celebrarlos; para nunca olvidar cuanto nos costó recuperar nuestra democracia y así, aprender a quererla, respetarla, y valorarla.
 

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo