MGMT: "No queremos ser intencionalmente experimentales"

Los rockeros acaban de lanzar su tercer disco, que se llama como ellos y parece una reafirmación de su identidad. "Nunca nos hemos alienado intencionalmente de nadie", dicen.

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Los rockeros acaban de lanzar su tercer disco, que se llama como ellos y parece una reafirmación de su identidad. “Nunca nos hemos alienado intencionalmente de nadie”, dicen. Los músicos pasaron por la versión de 2012 de Lollapalooza Chile.

Andrew VanWyngarden y Ben Goldwasser nunca quisieron ser famosos. Pero temas como “Kids” y “Time to pretend”, incluidos en su primer disco “Oracular spectacular” (2007) hicieron el trabajo por ellos, transformando a los jóvenes artistas en celebridades.

Lo curioso es que en vez de aceptar la masividad el dúo de Brooklyn contraatacó en 2010 con “Congratulations”, dejando atrás la era de pintura facial y cintillos hippies. La jugada, aparentemente un suicidio comercial, mostró la faceta de MGMT como un par de rockeros que, más que en su público, piensan en sí mismos.

Prueba de eso es “MGMT”, su tercer disco, lanzado a mediados de septiembre, motivo por el cual conversamos con Ben acerca de cultura pop, redes sociales y música.

Dices que la música de MGMT ha sido malinterpretada y mal etiquetada antes. ¿Es éste el disco que restablece su identidad?

-Creo que es un poco extraño que la gente nos quiera imponer una narrativa como banda. No nos importa mucho nuestra imagen, tampoco intentamos asustar a nadie ni ser intencionalmente experimentales, pero tampoco queremos ser conocidos como una banda que escribe sólo pop extraño.

¿Encuentras frustrante que tantos críticos los traten de retrotraer a la época de “Time to pretend” y “Kids”?

-Es frustrante, pero nunca nos alienamos intencionalmente de nadie. Apreciamos mucha música distinta, desde dance, industrial ruidosa hasta lentas canciones que podrías escuchar en tu living. Tal vez lo que pasa es que muchos críticos tienen una visión unidimensional de la música.

MGMT recién empezó a tuitear en enero pasado. ¿Por qué han sido tan reacios a las redes sociales?

-Creo que empezamos a tuitear sólo porque estábamos aburridos en el estudio y buscábamos algo que hacer. Yo personalmente no tengo ninguna red social. Yo sólo uso Instagram, subiendo fotos de cosas divertidas que veo en la calle. No nos gusta poner nuestros egos así y no creo que tenga la energía para esas cosas.

¿Es también en parte porque te preocupa tu privacidad?

-Estaría mintiendo si te digo que no me importa mi privacidad. Pero no aprecio ese nivel de comportamiento en redes sociales basadas en el ego. Se parece a cómo la gente se comporta detrás del volante, diciendo cosas que jamás dirían cara a cara. Creo que eso es muy desagradable.

¿Cuál es tu problema con la cultura pop?

-No quiero decir que me desagrade. Es sólo que creo que hay espacio para cosas más discretas. Mucha de nuestra inspiración viene de cosas tan subterráneas que nunca llegaron a la masividad. Así que supongo que tenemos una relación complicada.

En “Plenty of girls in the sea” dices: “El truco es intentar mantenerse libre”. ¿Por qué meter política en tus letras?

-Creo que falta mucha libertad aquí en EEUU. Si más gente empezara a hacer lo que cree y a decir lo que piensa habría mucha oposición. Mucha gente tiene miedo y se siente cómoda sin correr riesgos. Siento que las cosas podrían ponerse feas si la gente se da cuenta de que esa comodidad que la gente cree tener es en realidad efímera.

 

Por: Richard Peckett / Publimetro Internacional

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