Ana María Solís y el caso de @opiado: Mente rota

"Si quieres escribir en la sección Yo Opino envía tu columna a publimetro.cl@gmail.com con el asunto YO OPINO. Puedes tratar cualquier tema que sea de tu interés. Además del texto debes enviar una foto y descripción tuya. Y ojalá una cuenta de Twitter".

Por Ana María Solís

Lo más probable es que todo el mundo esté comentando la despedida de @opiado, un adiós singular en tiempos de tecnología, pero más allá de eso es una oportunidad para abrir los ojos ¿Cuántas personas se han sentido identificadas con sus palabras? ¿Cuántas mentes rotas hay en este país?

La depresión es algo común en este tiempo, pero no todas las personas tienen acceso a un tratamiento adecuado ni al apoyo que se necesita para superarlo.

Los problemas no son buenos a la vista de la sociedad, vivimos preocupados de las apariencias. Si una persona llega a reconocer que tiene depresión pasa a ser un cacho, un problema en su trabajo, en su casa, en su círculo cercano, por eso se calla y cuando se toma la decisión de enfrentarlo puede ser muy tarde.

¿Cuantas mentes rotas existen por sentir que no son lo suficientemente “normales”? Cuando el fracaso de uno es la victoria de otros. Personas maltratadas psicológicamente por su familia, por la gente que se supone es el soporte que te acompaña y que llegan a creer que valen poco o nada, no es mucho lo que pueden hacer.

La depresión es una enfermedad que cubre el AUGE en el caso de personas mayores de 15 años, que garantiza atención médica en un plazo máximo de 30 días si se diagnostica depresión grave… ¿Tiene una persona que ya no quiere vivir 30 días..?? Lo más seguro es que no.

¿Cuáles son las redes de ayuda para una persona depresiva? Cuando se está mal, las redes no sirven, se necesita a alguien que apoye, que abra los ojos y se dé cuenta cuando algo va mal. Mientras no seamos más solidarios y nos preocupemos de las personas que tenemos al lado, las redes de ayuda no lograrán que una persona depresiva se acerque a buscar esa ayuda. Todo es negro, no se ve salida y lo único que se espera es el descanso de la mente y el suicidio es una de las salidas más rápidas.

Debemos tomar conciencia de que la depresión no es un “problema”, es una enfermedad que mata más rápido que cualquier cáncer y no necesariamente con un suicidio, a veces mata de a poco, en silencio, guardando el dolor y el peso de creer que se tiene la mente rota sólo porque somos diferentes, porque no encajamos ni somos tan buenos como se espera o como quieren hacernos creer.

Miremos hacia el lado, no se imaginan la cantidad de personas que se sienten agobiados por una mente rota, sólo porque es lo que la sociedad les ha hecho creer, porque no tienen a nadie, porque están esperando el momento de aliviar el dolor y dar el apagón final.

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