Alejandra Toro: Cómo odiamos los tacos

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Por Alejandra Toro

Hasta hace algunos años estar atrapado en un taco era algo que sólo veíamos en las películas o en casos muy puntuales, pero últimamente la congestión vehicular en el país –especialmente en Santiago- es cosa de todos los días. Ya no es sólo algo que ocurre en marzo o los días lunes por la mañana, actualmente cualquier día nos exige mucho más tiempo del que acostumbrábamos para llegar a nuestro destino.

Desde mi visión de peatona que toma metro todos los días para ir y volver del trabajo, el problema es que cada semana se venden más y más autos y las calles no crecen, todo lo contrario, a veces parecen achicarse ante la presencia de cientos de Subarus, Toyota, Nissan y similares.

Es más, la semana pasada leí en los diarios que antes de marzo de 2014, el Gobierno espera ampliar el límite urbano de Santiago en más de 10 mil hectáreas entre las comunas de Quilicura, Pudahuel, Maipú, San Bernardo y La Pintana, además de reconvertir 790 hectáreas de áreas industriales a habitacionales en Renca, Cerro Navia y La Pintana. ¿Qué significa esto? En resumidas cuentas, Santiago será más grande, pero sólo en la periferia. Al tratarse de barrios principalmente residenciales donde no siempre hay muchas opciones de transporte público, será necesario tener automóvil para trasladarse al trabajo o el colegio y ello implica por supuesto, más congestión y más tacos.

No sé si este tema tendrá solución en el futuro y creo que la única medida más o menos viable es la propuesta de cobrar un peaje por ingresar a zonas como el centro de Santiago, algo que desincentivaría el uso de automóvil, favoreciendo el uso de las micros o el metro. De todas maneras no es algo definitivo, pues al menos todas las comunas cuentan con una o más zonas conflictivas.

Otra opción, si miramos al extranjero, es llenar la ciudad de ciclovías y fomentar el uso de bicicletas. Ya se ha realizado en algunas comunas y es algo que da resultado, pero francamente no sé si pueda masificarse a toda la población. Somos un país sedentario lleno de personas que usan el auto hasta para ir a comprar el pan y además, está muy presente el tema del status de acuerdo a la marca de automóvil que manejas.

Siento que el tema es una bomba de tiempo y en unos más años la situación va a empeorar a menos que se haga algo. Lo malo es que aún no existe la solución 100% efectiva… ¿la encontraremos algún día?

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