Ignacio Santa Cruz: "La Fundación Jaime Guzmán se ha dedicado a silenciar a la familia por años"

El sobrino de asesinado senador y protagonista de la película “El tío”, se refirió a la polémica que ésta ha generado. “Fueron distantes hasta este tremendo apoyo de la inserción”, dice

Por Francisco Ormazabal

De un día a otro, para Ignacio Santa Cruz la Fundación Jaime Guzmán pasó de ser una distante colaboradora de “El tío” a ser, paradójicamente, una gran ayuda.

“Fueron distantes hasta este tremendo apoyo de la inserción. Apoyaron en algo la investigación previa realizada por un equipo de historiadoras, pero no se puede contar con ellos. Se han dedicado a silenciar a la familia por años, y Chile fue hoy testigo de otro intento. Tratar de callarme porque mi visión puede ser distinta es bien añejo y autoritario”, afirma el joven. 
 
El famoso inserto de este jueves apareció en un par de diarios nacionales firmado por Andrés Chadwick, Hernán Larraín y Jovino Novoa, entre otros, y trataba a la película de “infame” y de “desfiguración y falsedad”.

“Me gustaría que la prensa averigüe si el ministro del Interior, el senador y el diputado firmantes vieron la película, cuándo, dónde y cómo. Porque con nosotros no la han visto. Salvo que tengan una copia pirata”, dice Santa Cruz.

En la película, Ignacio se interpreta a sí mismo y recrea las penurias que tuvo que pasar en la vida real para llevar a cabo la obra “Guzmán”, en 2011. Y, a la vez, recrea las últimas horas del asesinado parlamentario. “Mezcla mucho de ficción y de realidad. Muchos actores se negaron, estuvimos con el proyecto a punto de no llegar muchas veces, pero finalmente la entereza, la valentía y el empeño lograron dar fruto”, dice, y agrega que las discusiones que se ven en la cinta entre él, el director y guionista Mateo Iribarren y el resto del elenco son trascendentales.
 
“Lo que pretendo es hablar de lo que pasó hace 40 y 30 años, pero desde hoy. Hablar de cómo un país que justifica todo por y para la política finalmente pierde su alma, y al perder el alma pasamos a ser capaces de las brutalidades más atroces de las que es capaz el ser humano”, señala.

Y tal como se ve en la cinta, para Ignacio su tío pasó de ser un antecedente familiar a una verdadera obsesión. “Fue una figura muy importante en mi vida, para mi familia y para la familia extensiva. Y el ser tan odiado y venerado al mismo tiempo genera preguntas, cuestionamientos y en cierta medida obsesiones”, reconoce Ignacio, quien incluso en la escena final termina fundiéndose con su tío, transformándose ambos en la misma persona.

“En la muerte de mi tío Jaime murieron muchas más cosas que él mismo. Murió parte de mí, de mi madre, de mi familia, de la política chilena y de nuestro país y conciencia nacional”, concluye.
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