Paulina Castellón de Voces Católicas: El rol de la mujer en la Iglesia

Por Paulina Castellón

A siete meses de haber asumido la dirección de la Iglesia Católica, el Papa Francisco ha logrado llamar la atención de los millones de católicos –y no católicos– que por estos días nos hemos acostumbrado a encontrarnos casi diariamente con noticias acerca de sus últimas declaraciones. Si bien su mensaje está en los textos magisteriales, no deja de sorprendernos por su calidez y a la vez decisión con que lo entrega.

La necesidad de pensar bien el rol de la mujer en la Iglesia es uno de los mensajes que ha repetido una y otra vez en estos meses. El papa Francisco ha señalado que es necesario hacer una teología de la mujer que tome lo que propiamente es ella. Y aunque otros pontífices como Pablo VI y Juan Pablo II han hablado de este tema, Francisco aclara: “(…) creo que debemos ir más adelante en la explicitación de este rol y carisma de la mujer en la Iglesia”.  Ante estas declaraciones, muchos han pensado que el Papa se refería a que la mujer podría ocupar un rol en la jerarquía eclesiástica. Sin embargo, en el avión de vuelta de Brasil se le preguntó directamente, a lo que éste contestó que ese tema estaba cerrado. ¿A qué se refiere entonces el Papa? Se refiere a que la mujer no puede ser considerada solamente como una sirvienta dentro de la Iglesia. Si bien todo hombre está llamado a servir al prójimo, otra cosa muy distinta es estar relegado a la servidumbre. Así lo expresó el 12 de este mes en el coloquio organizado por el Consejo Pontifical para los Laicos con motivo del 25° aniversario de la publicación de la Encíclica de Juan Pablo II; sobre la vocación de la mujer (Mulieris Dignitatem), confesó: “Sufro, y les digo la verdad, cuando veo, en la Iglesia o en algunas organizaciones eclesiásticas (…) que el papel de servicio de la mujer queda relegado al papel de servidumbre”. El rol de la mujer en la Iglesia se debe buscar teniendo en cuenta lo que es propiamente femenino, y con la claridad de que ella no es inferior al hombre, sino que ambos son iguales en dignidad y que están llamados a la complementariedad.

En la sociedad, dice el Papa, o la mujer se reduce a ser madre únicamente o se promueve una emancipación de la propia femineidad y de los rasgos propios de ésta. Ser mujer, aclara, no es tanto ocupar puestos masculinos, como aportar desde lo que es lo propiamente femenino. De hecho, el Papa sostiene que la más importante en el colegio apostólico era la Virgen María, y sin embargo su rol era diferente al de los apóstoles. Por lo tanto, su aporte a la Iglesia se hizo de una manera especialísima.

Según Francisco “ no se puede entender una Iglesia sin mujeres, pero mujeres activas en la Iglesia, con su perfil, que llevan adelante”. Todavía no sabemos cuál será el resultado de esta teología de la mujer que propone hacer el Papa Francisco; lo que sí está claro es que el Papa quiere recuperar a la mujer, darle el puesto que merece y para el que es idónea. Lo importante es recordar que Iglesia no es sólo la jerarquía y que todo rol que tenga por objetivo la salvación de las almas, que es el fin de la Iglesia, debe ser valorado y reconocido como tal.

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