¿A qué edad ingresan los chilenos a la Educación Superior?

Hasta mediados de 2000 era más habitual que los chilenos ingresaran inmediatamente después de egresados de cuarto año medio a la educación superior. En cambio hoy son numerosos los alumnos de edades más avanzadas, sobre los 20 años

Por Andrea Urrejola

Por diversas razones, el perfil del alumno chileno que se matricula en primer año de una carrera de pregrado, se ha caracterizado en el último tiempo por ser de una edad mayor. Es decir, no el típico jovencito de 16, 17 o 18 años que cambia drásticamente del ambiente escolar a la educación superior, un entorno que es mucho más exigente pero distendido a la vez, que fuerza a vestir uniforme, que no realiza reuniones de apoderados, que no siempre obliga  a llegar a la hora, tampoco a la asistencia, sino que la mayoría de estas cosas lo deja al libre albedrío del estudiante, pero con la salvedad que después como una persona adulta, madura, y responsable de sus actos, el alumno deberá asumir las consecuencias, sin mediar comunicaciones en la libreta, ni padres, ni apoderados.   

 
La ministra de Educación, Carolina Schmidt, indica que “la mayoría de los estudiantes que entran a una universidad o un plantel técnico tienen 20 años o más. De los 343 mil alumnos que ingresaron a la educación superior en 2013, 146 mil tenían entre 15 y 19 años, es decir, un 42,6% del total, presentándose un aumento porcentual importante entre el 2009 y el 2013 para el grupo etario de 30 a 39 años”.
 
Añade la ministra que “el grupo que presenta mayor incremento en los últimos cuatro años es el que va de los 30 a los 34 años, pasando de 12.777 estudiantes a 21.124 matriculados en 2013. Le sigue el grupo de los 35 a 39 años que incrementó su participación en la educación superior en un 52,7% en ese periodo”
 
En efecto, según cifras del Mineduc y del Servicio de Información de Educación Superior (SIES), mientras en 2009 en el segmento entre los 30 y 34 años de edad se matricularon en la educación superior a primer año de alguna carrera de pregrado 12.777 alumnos, en los años siguientes hasta 2013 dicho porcentaje se incrementó al 65,3%, siendo el más alto de todos los rangos de edades que parten desde los 15 años y van de cuatro en cuatro. 
 
El segundo lugar de este ranking de aumento de la edad en el ingreso a carreras de pregrado lo ocupan los alumnos que tienen entre 35 y 39 años. Mientras en 2009 eran 6.981 alumnos, a 2013 son 10.650, con un porcentaje de aumento del 52,7% en cuatro años. Después se registra un alza de 44,7% en el rango de estudiantes de 25 a 29 años, y de 42,0% en el de 40 años y más.
 
Al referirse a esta tendencia, Ernesto Treviño, director del Centro de Políticas Comparadas de Educación de la Universidad Diego Portales (UDP), opina que “hay como dos causas más o menos identificadas. La primera tiene que ver con la necesidad de producir ingresos de parte de los estudiantes, entonces necesitan trabajar para llevar ingresos a sus hogares por distintas razones, porque la economía del hogar es muy endeble o porque los estudiantes fueron padres muy jóvenes y necesitan llevar el sustento también, entonces estas personas se toman más tiempo y tratan muchas veces de ahorrar, y terminan ingresando a la educación superior tarde”. 
 
Agrega: “También lo que sucede es que muchas veces hay estudiantes que egresan de la educación media con un título técnico (liceos técnico -comerciales). Si bien es cierto ahora hay más plazas de trabajo y mejores remuneraciones para los técnicos, muy rápidamente alcanzan el techo de desarrollo profesional. Si quieren desarrollarse más profesionalmente, lo que necesitan hacer es profundizar sus conocimientos e incluso actualizarlos”.
 
Y específicamente en el ingreso tardío a la universidad, que es un fenómeno acentuado, Treviño argumenta que “a raíz de que socialmente  todavía consideramos que una carrera universitaria tiene un mayor estatus simbólico que una de carácter técnico,  quienes ya han cursado una carrera técnica después siguen con una universitaria… incluso a veces lo hacen por satisfacción personal, porque se han trazado como objetivo dentro de su vida obtener un título universitario. Es decir, no siempre lo hacen por una cuestión de demanda laboral, porque han topado techo”. 
 
En otro comportamiento que pone acento el especialista de la UDP es que “hemos visto que mucha gente está haciendo segundas carreras o carreras de pedagogía que les resultan más cortas. Por ejemplo, gente que estudia literatura, historia, matemáticas que terminan especializándose en pedagogías. Yo creo que allí hay un volumen de gente bastante importante que hace la pedagogía como una especie de postgrado para tener una opción adicional de trabajo, dada la escasez de empleo en determinadas áreas”.
 
En tanto, el director general de Admisión de la Universidad Andrés Bello (Unab), Leonel Vega, indica que  mucha gente que no se matricula inmediatamente después del colegio en la educación superior, es porque necesita ingresar rápidamente al mundo laboral (por razones económicas), porque no tiene clara su vocación, porque persiste en entrar a la carrera y plantel de toda su preferencia, entonces persiste aprovechando que tiene el apoyo del padre, y se toma un año sabático, se matricula en un preuniversitario o realiza cursos de idiomas.
 
Lo favorable para ellos –destacado por Vega– es que las universidades ofrecen el modo de abordar a ese tipo de público. “En la Unab, por ejemplo, tenemos ingreso regular por sistema de admisión única vía PSU (que generalmente son alumnos de 18 años); ingreso vespertino para jóvenes con experiencia laboral (estudiantes de 20, 22 años), y luego tenemos el programa advance, que son alumnos de más de 26 años, que ya han tenido alguna experiencia educacional (por ejemplo, en carreras técnicas o que buscan un segundo título universitario)”.  
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