‘Guatón’ Salinas y sus consejos para la PSU: “La idea es pasarlo bien trabajando”

El reconocido comediante de Chilevisión es licenciado en arte de la Universidad de Chile, profesión que lo ha ayudado a ser uno de los dibujantes más importantes del país. Aquí, el “Ratoncito” entrega consejos para que quienes dan la PSU sigan su vocación y estudien lo que realmente quieren

Por Cristian Salas

Es conocido por ser uno de los comediantes más importantes de la actualidad en nuestro país. Sus rutinas, principalmente en “El Club de la Comedia”, son conocidas por todos, incluso por quienes no ven el programa, pero Rodrigo “Guatón” Salinas tiene una profesión y “otro” trabajo que muchos desconocen.
 
Es que el popular “Ratoncito” es licenciado en arte de la Universidad de Chile, profesión que lo ha ayudado a transformarse en uno de los dibujantes más importantes de Chile.
 
“(Estudiar Licenciatura en Arte) es una decisión que yo había tomado bien chico, porque siempre en el colegio me gustó dibujar y leer historietas, entonces lo lógico era estudiar eso, porque obviamente no existía la carrera de Historietas o Dibujante de Cómics. Y fue en la Universidad de Chile porque soy de la ‘U’ po (risas)”, cuenta Salinas, siempre con un tono de humor y una talla entremedio.
 
¿Tus papás te apoyaron con la decisión?
-Sí, me apoyaron, es que yo creo que pensaban que no había más posibilidades. Me veían dibujando todo el día, entonces decían “y qué otra cosa más va a estudiar este niño”. El problema es que yo ingenuamente pensé que iba a llegar a la universidad a dibujar historietas, pero nada que ver. Mi idea no tenía nada que ver con las bellas artes.

¿Y eso fue como una frustración para ti?
-Sí, pero yo sabía que podía dar un golpe cultural. Lo que pasa es que el arte chileno, sobre todo de esa época, era ausente de humor, tenía arraigada esa idea de que “el humor abunda en la boca de los tontos”, de que el humor no es inteligente y yo evidentemente no estaba ni ahí con las artes masivas de élite como la opera, la pintura o el óleo. Yo considero que eso es una lata frente a la historieta, el cine, la televisión o la radio.
 
Aún así terminaste tu carrera…
-Es que yo creo que tiene que ver con salirse con la de uno. Lo que me ha pasado a mí es una resistencia a lo que dicen profesores u otros huevones. Trato de disfrazarla (mi carrera) de otra manera, como a mí me gusta. Podría haber dicho tienen razón, es una lata, pero igual voy a hacer instalaciones de una marinas en óleo, pero no, qué lata, para eso prefiero tomar y curarme (risas).
 
Y así le has dado un giro a tu carrera, a la carrera que siempre quisiste estudiar…
-Sí, conocí gente como Rodrigo Adaos, de Kiltraza, y empezamos a hacer revistas experimentales, publicaciones artísticas, shows de lanzamiento, etc. Eso fue otra escuela. Y luego armamos con un grupo de amigos La Nueva Gráfica Chilena. 
 
Para la gente que no la conoce, ¿qué le dirías de La Nueva Gráfica Chilena?
-Es un grupo de arte de puros amigos conformado por diseñadores, licenciados en arte, científicos, etc. Un día decidimos que el camino era autoeditarse, nadie va a hacer el trabajo por ti. Se nos ocurrió y lo hicimos. Partimos siendo cinco, después diez personas y ahora es un movimiento. Cualquiera puede aplicar esto. Así hemos publicado hartas cosas: cortos, televisión, de hecho partimos con “31 Minutos”, y ahora cada uno ha derivado en distintas cosas. Ahora pretendemos ir a Kassel en Alemania, donde se junta el arte contemporáneo más importante del mundo.
 
Después de todo esto, ¿cómo motivarías tú a alguien que no está seguro de qué quiere estudiar?
-En La Nueva Gráfica Chilena se plantea el concepto de que lo que hacemos es lo que queremos y lo hacemos cuando nosotros queremos. La idea es pasarlo bien trabajando. La duda no sirve, porque si no estás seguro mejor no lo hagas, y obviamente siempre es mejor hacerlo. Lo único que he aprendido con el tiempo es a tirarse nomás, en el camino se arregla todo. Lo excelente es amigo de lo bueno, la sobreplanificación de algo finalmente atenta contra no hacerlo. Es mejor aprender equivocándose en vez de tomar la decisión de no hacer las cosas para no equivocarse. Si quieres algo, hay que echarle para adelante nomás. 
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