La UDI y el PS: el link político detrás del "Caso Camarín"

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Puede que Jaime Estévez  esté más cerca que José Yuraszeck  del poder político, ahora que sus amigos de toda la vida, agrupados en el pacto Nueva Mayoría muy probablemente regresen a La Moneda junto a Michelle Bachelet. Estévez, quien pensó en ser sacerdote y estuvo tres años en el Seminario Pontificio Menor, finalmente se inscribió en el MAPU, el movimiento político creado a fines de los ’60 del que surgieron poderosos dirigentes que han participado en los gobiernos de la Concertación.

Estévez, que luego de un exilio en México, estuvo entre los fundadores del PPD, fue electo diputado en 1989 por ese partido  y luego en 1993 pero esta vez por el Partido Socialista. Jaime Estévez es economista y al asumir su amigo Ricardo Lagos como Presidente de la República, él fue nombrado a cargo del Banco Estado. Además de modernizar la institución (ajustando el nombre y renovando con un popular pato, la imagen comercial) durante su gestión se autorizó el préstamo de US$120 millones  a Quiñenco, la matriz de los Luksic, que les permitió comprar el porcentaje mayoritario del Banco de Chile.

Luego dejó el banco para ordenar el Ministro de Obras Públicas que venía golpedo por el escándalo de corrupción conocido como Mop Gate. Luego de dejar el gobierno, estuvo en algunos directorios de empresas privadas y llegó al fútbol como director de Cruzados junto a otros empresarios que luego serían ministros de Sebastián Piñera,como el Canciller Alfredo Moreno y el Ministro de Hacienda Felipe Larraín.

Ahora, Estévez no está en el comando ni en el círculo más cercano de Michelle Bachelet, pero ha estado en eventos junto a la candidata, como el encuentro de la ENADE a mediados de octubre.

José Yuraszeck ha ido por la vereda opuesta. Cinco años más joven  que Estévez, igual que él  estudió en la Universidad de Chile. Pero formó parte de los más enardecidos estudiantes contra Salvador Allende, que formaron el Frente de Acción Gremial, la organización inspirada por Jaime Guzmán y  el antecedente de la UDI, que se formaría recién a fines de los ’80.

Yuraszeck ha sido históricamente uno de los financistas del partido, especialmente durante la campaña de Joaquín Lavín, en 1999. A partir de 2002 se habló de él como candidato a senador por la Décima Región (nació en Puerto Montt) pero su polémico historial empresarial lo hizo imposible.

El actual presidente de Azul-Azul quedó marcado  por su participación en el denominado  Caso Chispas.Desde 1983 fue gerente de Chilectra, designado por el gobierno de Pinochet. Cuando la emprersa, parte del holding Enersis,  se privatizó a fines de los ’80, Yuraszeck y otros 14 ejecutivos vendieron su potcentaje minoritario a Endesa España en US$500 millones, perjudicando a los accionistas minoritarios. En este caso, la justicia lo condenó junto a sus socios a pagar US$110 millones.

En otro caso controvertido, el Corfo-Inverlink, destapado el 2003, Yuraszeck estuvo vinculado a través de una de sus empresas, y podría ser condenado a pagar US$10 millones en una de las aristas del caso.

Yuraszeck es de 2012 como presidente de Azul-Azul, la cara visible del club Universidad de Chile. Pero desde antes es uno de los hombres más poderosos de la concesionaria. Así fue cuando se alineó junto a Jaime Estévez y a los ejecutivos de Blanco y Negro para sacar a Harold-Maynicholls de la testera en la ANFP, en 2010.

Pero la “amistad” entre ambos dirigentes duró muy poco. En cambio hubo fricciones por la compra de jugadores como Roberto Cereceda, y el intento de fichar a Fernando Meneses.

El episodio del camarín durante el último clásico universitario, ampliamente difundido, en el que Yuraszeck le da un portazo a Estévez y permanece un rato a solas junto al cuerpo referil encabezado por Enrique Osses y al gerente de competiciones de la ANFP, René Rosas, demuestra quién de los dos tiene la sartén por el mango, al menos en lo que a fútbol respecta.

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