Día 1 de "TEMP": "La trabajadora temporal en la reunión aburrida"

Por Douglas Coupland
Douglas Coupland

Novelista y artista canadiense, autor de “generación x” (1991).

Ha publicado 13 novelas, historias cortas y varias obras y guiones para cine y televisión. su estilo sintetiza alta y baja cultura, tecnología web, religión y cambios en la existencia humana por culpa de la tecnología moderna. su última novela, “Worst. Person. Ever”, está disponible en Random House Canadá, y su historia original“Temp” se publica en exclusiva diariamente en Publimetro.

Con el paso del tiempo, he aprendido que la forma más rápida de convertir una oficina en un punto muerto es escribir “rota” en un papel y pegarlo a la fotocopiadora. Los empleados caminan hacia la máquina, ven el signo, se sienten momentáneamente incómodos y brillan internamente cuando son conscientes de que pueden regresar a su cubículo a jugar FreeCell y usar el Internet para buscar el último gif de un accidente automovilístico en Rusia.

Saludos, mi nombre es Shannon. Soy una trabajadora temporal, pero, más que eso, soy el futuro de los empleados del mundo occidental. Seguramente tienes un trabajo ahora, pero algún día serás yo, de oficina en oficina, sin seguro médico o dental, sin nada más excepto el placer de no tener que besarle el trasero a nadie ni aguantar imbéciles ni que la vida se me pase entre aburridas reuniones de Taylor, Wagner & Kimura Filter Systems. Los dueños de la empresa están trasladándola a China y todos lo saben. Cada día a alguien en TWK le cae el hacha mientras que yo, como diosa de lo temporal, me hago el manicure o busco en Facebook fotografías poco favorecedoras de los chicos más populares de mi colegio. Antes había una recepcionista de tiempo completo, pero ya es historia. Así que aquí estoy. ¡Temporal!

Dan Wagner (el Danimal), uno de los copropietarios de TWK, entiende mi poco compromiso y mi actitud diablesca. Hoy me llamó al frente de todos. “Si están de acuerdo, la joven Shannon va a tomar notas de la reunión que tendremos hoy”. Dan siempre me guiña el ojo, lo que es un poco pervertido, pero no lo suficiente como para demandarlo por acoso.

Las tres Saras tuercen los ojos cuando Dan me lleva a la reunión. Sí, así se llaman: son Sara de mercadeo, Sara de la estrategia comercial y Sara de sistemas.

Cuando la reunión se está volviendo un inevitable foco de miedo y sueños destrozados, Dan dice: “Shannon, danos una mano. ¿Cuál es el hecho divertido del día?”.

“Bueno, Dan, ¿qué país tiene la edad de consentimiento sexual más baja?”. La pregunta es tan candente que incluso las Saras la oyeron.

“¿Qué país es, Shannon?”.

“El Vaticano. La edad de consentimiento sexual allí es de 12 años”.

Incluso las Saras reaccionaron a aquella respuesta.

“¿De verdad?”.

“¿12?”.

Todos se quitaron sus abrigos y empezaron a buscar en Wikipedia. “Espera”, dijo la Sara número dos, “Creo que quizá sea 14”.

“Bueno”, dijo Dan, “Hoy en día a los 13 años debe ser fácil dormir. Shannon, gracias por traer alegría y conocimiento a nuestro universo. Phelps, eres buena”.

Lo soy. 

continuará…

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