Día 3 de "Temp": "La trabajadora temporal disfruta de una cena especial"

Por
DOUGLAS COUPLAND

Novelista y artista canadiense, autor de “Generación x” (1991).

Ha publicado 13 novelas, historias cortas y varias obras y guiones para cine y televisión. su estilo sintetiza alta y baja cultura, tecnología web, religión y cambios en la existencia humana por culpa de la tecnología moderna. su última novela, “Worst. Person. Ever”, está disponible en Random House Canadá, y su historia original“Temp” se publica en exclusiva diariamente en Publimetro.

Pocas veces me he sentido como Sigourney Weaver en el final de “Alien”. A mi alrededor sólo desastres mientras yo, la sobreviviente, abandono la nave nodriza para meterme en un taxi y asistir a una glamorosa cita con un empresario asiático de alto perfil.

“¿A dónde, señorita?”.

“A Mister McFunbury”.

“¿El mismo restaurante donde hubo una toma de rehenes en septiembre pasado?”.

“No, al que se llega por la rampa de salida que conduce a la refinería de aceite”.

“Listo”.

El señor Xu estaba parado al lado de la máquina de cigarrillos, tal como le dije que estuviera. No era sexy pero tampoco antisexy, lo que es una apreciación importante. Era de mi edad –veintitantos-, vestido a lo Banana Republic y bastante relajado pese a la algarabía de los transeúntes porque era un “jueves de camarones”.

“Soy Shannon”.

“Soy el señor Xu”.

“Sentémonos”.

Nos sentamos y mi primer instinto fue descifrar el nivel de lenguaje del señor Xu.

“¿Cuánto lleva en la ciudad?”.

“Dos gloriosas noches”.

“Me alegra que sean gloriosas. ¿Está cómodo en su hotel?”.

“Hotel muy glorioso, gracias”.

Dios santo. Iba a estar sentada toda la noche con una galleta de la fortuna. “Señor Xu, ¿nos metemos en la onda McFunbury?”.

“Muy excelente”.

No me enorgullece decir que fui directo al alcohol. Ni siquiera habíamos pedido la comida y ya estaba quejándome de las tres Saras. “Señor Xu, mi problema con la Sara número 1 es que en el primer aniversario de la muerte de Whitney Houston puso en Facebook: ‘Un año después, puedo decir que el cielo se llevó a un ángel de la Tierra muy pronto’”.

“Muy desafortunado”.

“Eso mismo. Y mi problema con la Sara número 2 es que un viernes sugirió que ‘nosotras las mujeres’ saliéramos a discutir las cosas que ‘los hombres no entienden’”.

“Muy lástima”.

“Y mi problema con Sara número 3 –ya tomábamos martinis asesinos- es que insiste con las palomitas de maíz de microondas con olor a mantequilla falsa. Y dice: ‘Huele divertido. Si no lo crees, lo siento por ti’.

“Lo más poco gracioso”.

Me quedé mirando el menú laminado. “¿Qué va a pedir, señor Xu?”. Luego él me miró y dijo: “Bueno, no me siento ni muy hambriento ni muy lleno. En el almuerzo comí demasiados carbohidratos y tengo que hacer un medio maratón en tres semanas. Así que creo que ordenaré un sándwich con salsa McFunbury a los lados. ¿Usted?”.

“Señor Xu, usted es un completo idiota”.

“Tomémonos otro de esos gloriosos martinis. ¿Puro o mezclado?”.

continuará…

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo