Columna de libros: Una guía satánica por la creación

Por Por Alida Mayne-Nicholls Verdi

¿Cómo abordar el proceso de la creación? No hay pautas ni fórmulas. Lo que funciona para uno, no funciona para otro. Y la experiencia misma del proceso creativo, varía. Pienso en la palabra ardiente de Gabriela Mistral; en la tos de perro de Delia Domínguez; en Violeta Parra hablando de la creación con la imagen de ir al baño. En los tres casos, con sus diferencias, la creación atorada quema o duele al pasar de ser experiencia íntima a obra pública.

Aunque los tres ejemplos provienen de la poesía –de tres mujeres que ojalá todos leyeran-, no podía sacármelas de la cabeza mientras leía Guía satánica de Gerona , de Nibaldo Acero. El protagonista de este relato, Faustino Nahuelmara, está convencido de que es un hijo del demonio, que no goza de su condición, sino que es atormentado por demonios, que lo incitan, lo lastiman. Vive su propio infierno. El texto está dividido en siete partes, dedicadas a distintos personajes, a la ciudad misma de Gerona, España, y a un conjunto epistolario que remueve otra tecla, la de Roberto Bolaño en Los detectives salvajes . Así como en el libro de Bolaño, en Guía satánica también hay un viaje, Faustino debe –el destino es implacable en el libro- viajar a Gerona entre otras cosas para exorcizar sus demonios, o eso pareciera creer él. Se ha dedicado a estudiar –al punto de lo obsesivo- la obra de Benito Pérez Galdós, Gerona , a tal extremo que ha descubierto mensajes cifrados a través de un extenso trabajo de descomposición de la obras en planillas de cálculo. He ahí una forma de ver el proceso creativo. Habrá otras, como las sesiones de escritura entre Faustino y Milka, que a la larga resultan una fuente de inspiración para Milka, una mujer que se reencuentra con su capacidad de escribir.

En su viaje a Gerona, Faustino conocerá a la ya mencionada Milka, pero al mismo tiempo pareciera estar evadiendo su propia capacidad de creación escritural. El comienzo es el caos, como lo muestra una primera parte en que las palabras parecieran agolparse, llegar todas a la vez, de forma casi delirante, como en un trance místico: son ideas que necesitan, o que buscan, ser encauzadas. Faustino no es un poeta maldito, sino demoníaco, por cuanto los demonios que lo acosan son su propia sombra aterradora: sus palabras atoradas con un infierno de visiones, fantasmas, monstruos y demonios. ¿Cómo lograr desatorarlas? ¿Enfrentarse al mismísimo demonio es la forma de escribir o dejar de hacerlo?

Al leer el texto de Nibaldo Acero se puede reflexionar acerca de lo doloroso del proceso creativo, pero también se puede seguir el viaje de un personaje no tanto conociendo lugares –de Gerona saldrá arrancando deseoso de volver a Chile-, sino otros personajes, hombres y mujeres, cada uno con sus propios demonios, que los hay en cada existencia, por cuanto el proceso creativo no solo se trata de escribir, pintar, etc., sino de vivir.

Acero, Nibaldo. Guía satánica de Gerona . Santiago: Chancacazo, 2013.

Para los interesados en acudir a Gerona, una de las fuentes inspiradoras, escrita por Pérez Galdós –el mismo autor de Marianela -, pueden encontrarla en la Biblioteca Virtual Cervantes: http://bit.ly/1dP4obl

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