Columna de Katherine Urrutia: El reemplazante

Por Katherine Urrutia

Con mucho agrado, participé del congreso “El rol del psicólogo en la política” sorprendiéndome gratamente ya que fue organizado por alumnos y contaba con muy buena coordinación e invitados top como destacados académicos, ex ministros, alcaldesa, entre otros.

Lo que destaco de este congreso es que siempre criticamos a los jóvenes por estar en medio de discusiones, problemas, anarquías y muchas otras, pero aquí pude ver como el esfuerzo personal y colectivo, dio un muy buen resultado.

Mi afán en este espacio es mostrar esa juventud que se organiza, empodera, crea, genera cambios y van a rostro descubierto, con nombres y apellidos como: Esteban Cuello, Francisco Barrera, Nicole Zurita, Jaime Verdugo, Diego Aguilar, Vanessa, Tyare y Sabina, Belén, Roger, Iver, juntos al gran profesor Luis Pino.

De igual forma, me gustaría pensar en los otros jóvenes, esos que se ponen capuchas, destrozan, destruyen, transgreden sin tener mayor sentido, según nuestros ojos. Siempre he pensado que esos jóvenes saben muy bien lo que quieren (a diferencia de lo que podemos creer popularmente) ya que ellos lo que quieren es destruir, destrozar, hacer caos y estar en el anonimato público, pero el fetichismo exhibicionista de su círculo cercano.

¿Que tiene distinto el primer grupo, con el segundo? Podremos encontrar muchas respuestas y debatir distintas miradas, con enfoques filosóficos o analíticos. Creo que simplemente al segundo grupo, les falta un espacio propio, donde puedan hacer y manifestar sus malestares, siendo guiados por alguien que los contengan constantemente. Son muchas las personas que ven “EL REEMPLAZANTE”, programa televisivo, que muestra un profesor ayudando y principalmente creyendo en su grupo de estudiantes, pese a tener todo en contra.

Cuando somos jóvenes, tenemos energía, ánimo, ideales y nos creemos omnipresentes y omnipotentes, sin mayor experiencia. A eso tenemos que sumar que estos niños, cuenta con menos adultos dispuestos a guiar, por ser una sociedad individualista y de familias nucleares sin ancestros. Es como que nuestro guión social, se quedó sin un protagonista central.

¿Y qué tal si ese papel, lo interpretamos nosotros? Hoy los quiero invitar a ver y escuchar a los jóvenes, para ver cómo podemos ser sus agentes de cambios. Con pequeñas acciones, podríamos ir sacando las capuchas para descubrir al ser humano.

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