Columna de Copano: Elecciones 2013: los fantasmas no existen

Por Nicolás Copano

Entre las cosas que uno pierde con los años hay algunas que te marcan: una es el pelo. La otra es la plata, que con las deudas que adquieres con el sistema y te quitan libertad a veces se te va como agua entre los dedos. Pero hay muchos que coincidimos en que lo que más perdemos es la tolerancia a la torpeza. Supongo que los hombres solteros recuperamos eso al tener un hijo, ya que debemos observar sus crecimientos y errores. Pero hay un punto límite.

Por eso estoy molesto. Muy. No por los resultados, sino porque te lo dijimos. Esta película te la vengo contando todas las semanas en esta columna. Te la vengo relatando por televisión. Me tengo que comer uno que otro trolleo de esos zombis del statu quo, incapaces de procesar por culpa de una educación deficiente, que piensan que el ataque es personal, pero no: no son ataques. Son ideas y debate. Y el que he querido empujar desde mi tribuna es el de que Chile cambió y por desgracia nuestra clase política es incapaz de verlo.

Lo que sucedió el domingo se refleja en la salida de Alvear del Congreso (una buena persona, pero representante de una DC anquilosada en sus propias pesadillas) y la UDI.

La Democracia Cristiana es un partido que parece en su forma actual no servir a Chile. No es que estén muertos, pero su complemento lógico al estar dañado hace que desaparezca su motor. Y ese es la UDI.

La UDI, ese viejo reducto de golpistas trasnochados, amenazantes y patoteros que les represento en una anécdota genial: mi hermano hizo una broma en CHV sobre ellos en su cara y su equipo de prensa llamó a mis productores de “Demasiado Tarde” para retarlo. O sea, a alguien que no era de su canal siquiera: ¿buscaban “amenazar” a la familia de alguna manera?

Estas dos estructuras funcionan en base a algo que asquea: el miedo. Y yo creo que ninguno de ustedes lo tiene. Yo no lo tengo: finalmente no hay que perder.

Y juegan con un miedo infantil: van a venir por nuestro dinero. Van a venir por la “estabilidad” si metemos más ideas en juego y por eso habría que quedarse con el sistema binominal.

Yo no soy un tarado. Usted tampoco.

El juego de la UDI es que son un fantasma. Y el de la DC es decir “cuidado, viene el fantasma”. Y lo que hacen los movimientos sociales es decir “el fantasma no existe, hablemos entre adultos”. Y los políticos de viejo cuño no quieren eso. No quieren adultos. Quieren tratarnos como tontos.

Por eso estoy contento en general de lo que pasó: hay más voces. Lo que creo es que la torpeza nos va a lanzar a un hoyo y será culpa de todos los que instalan cortapisas a conversar. La gente habló.

Bachelet, como todo se proyecta, llegará al poder en un contexto distinto. Una sociedad donde todos podemos hablar.

¿Serán capaces de escuchar? Tengo mis dudas.

Tengo mis dudas porque la noche del domingo cuando se les vio hablando en todos los canales, los nuevomayoristas, ayer concertacionistas, no hicieron autocrítica. Vuelven en la soberbia, más viejos, con más pasado que futuro. Vuelven a desafiar a una generación nueva, a reemplazarlos. Como ellos fueron desafiados por la dictadura. Ellos son una nueva forma de imposición de gobierno: la que no quiere oír, la que desprecia las voces que no pertenecen a su élite.

El nuevo Chile que viene dejará atrás el clasismo. Y ese es el desafío que viene para todos. Debemos empezar a mirarnos a los ojos. Ojalá nuestros dirigentes estén al nivel.

Las opiniones expresadas aquí No son responsabilidad de publimetro


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