Columna del sacerdote Hugo Tagle: "Obsesiones enfermizas"

Por Padre Hugo Tagle / Capellán UC

El presidente de la comisión investigadora de la Cámara Baja, insistió en la invitación al arzobispo de Santiago, monseñor Ricardo Ezzati, “en razón que aproximadamente el 45% de los recintos en los cuales se han denunciado abusos sexuales a menores son instituciones de la Iglesia”. Con esto lanza irresponsablemente una sombra de duda sobre el actuar de la Iglesia que solo habla mal de su desempeño y desprestigia aún más (¿se puede aún más?) la labor de los diputados.

Hay gente que no sabe qué inventar para figurar en la prensa. Qué mejor que molestar y hacer perder el tiempo a la Iglesia. Qué mejor que sembrar sospechas irresponsable y gratuitamente total, siempre pueden caer bien en la prensa farandulera que tanto les gusta.

Soy un gran defensor de la democracia y del sistema representativo, pero tras esta majadería ociosa, es claro que debemos ser aún más exigentes con ellos. Como algunos no saben cómo justificar sus sueldos, inventan reuniones para hacer perder el tiempo a otros.

¿Sabía usted que ese 45% de hogares que mantiene la Iglesia están a su cargo porque o sino, simplemente se cierran? Miles de niños estarían literalmente en la calle si la Iglesia católica no se hace cargo de ellos ¿Sabía usted que de cada 10 pesos que se gastan en la mantención de esos niños SOLO 3 pesos son dados por el Estado? El resto, los otros 7 pesos – repito, 7 pesos – debe conseguirlos la Iglesia Católica “como sea” para alimentar a esos niños y que no se mueran de hambre. En este Chile de la modernidad, sin la Iglesia católica muchísimas cosas simple y lamentablemente no funcionarían. Nos llenamos la boca con la modernidad pero a la hora de alimentar a su gente se le endosa la responsabilidad a la Iglesia. Total, para eso está y puede.

Como ya lo he dicho en otras columnas, a la Iglesia católica le encantaría dedicarse “a lo suyo”, como les gustaría a estos mismos diputados. Calladita, sin hacer ruido, sin molestar mucho, a la sacristía. Pero como ellos no hacen su pega, se dedican a  hostigarla ociosamente, la hacen perder el tiempo (hacerme perder el tiempo a mí escribiendo esto) no queda otra cosa que hacernos cargo de lo que NADIE quiere hacerse cargo: esos miles de niños que estarían deambulando en la calle.

Gracias a la caridad de muchos católicos y gente de buena voluntad, la Iglesia católica logra parar la olla de esos hogares y darles de comer.

Y en relación a las denuncias de abusos: a los tribunales de justicia. Para eso están.

Una última cosa ¿No le parece sospechosa esta fijación obsesiva de Saffirio y compinches por la Iglesia? ¿No es rara su pseudo preocupación por los niños? ¿De cuándo acá tanto cariño por ellos? Quien siembra sospechas, hostiga de esa manera, me merece a mí muchísimas sospechas. Las mismas que lanza irresponsablemente.

Es hora de montar una comisión investigadora para investigar a los investigadores. Y vamos perdiendo el tiempo. Total, lo pagamos todos los chilenos. Patético.

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