Día 14 de "Temp": "La trabajadora temporal hace limonada cuando le dan limones"

Por Douglas Coupland

Muy bien, lo bueno de ser trabajadora temporal es que si te equivocas, te vas, pero de todas formas ibas a irte, así que no hay mayores inconvenientes. Supongo que esto es así para cualquier persona con trabajo, pero para los temporales sólo es volver a la intemperie. 

Luego de casi no dormir, llegué al trabajo sólo para encontrar chismes y temer intrigas. El peor chisme era que Danimal estaba en coma, cuando en realidad estaba en un hotel de 20 mil dólares el día con un ligero colapso en el pulmón izquierdo  y una inútil actitud de autocompasión.

Sara 1 se acercó a mi escritorio y me dijo: “Creo que todos nos comportamos mal ayer”.

Me enfurecí: “¡Yo no hice nada! Estaba ahí sólo para oír a Dan desahogarse sobre el incendio en la bodega. Tú fuiste quien armó el problema”.

Sara me guiñó el ojo. “Quédate con tu versión. Aquí hay una pila de archivos que necesitan ser alfabetizados”.

Uff. Decidí que mi día necesitaba desesperadamente un poco de alegría, así que llamé a una amiga de mi hermana que tiene un criadero de perros labradores. Hablamos rápidamente y justo antes del almuerzo llegó con dos jaulas repletas de cachorros. La escolté al área administrativa y con una dura voz quebradiza grité: “¡Oh no, ha habido una explosión!”. Todos miraron estupefactos. 

“Así es, ¡una explosión de ternura! ¡Hilda, suelta los sabuesos!”.

Ahhh… la bomba de cachorros. ¿Hay algo mejor en la vida? Dieciocho paquetes gorditos brincando de alegría  YouTubeable que exigen únicamente amor incondicional y algo de comida. Todos se tiraron al suelo y bastó un minuto para que aprendieran que los cachorros se iban a acercar a la persona con más comida, así que trajeron sus loncheras. Me sentía orgullosa de haber traído una pizca de alegría a las tristes vidas de los trabajadores de tiempo completo que pronto serían despedidos. Sí, me sentía orgullosa de mí misma por haber arreglado el día.

¿La guinda del pastel? Afuera del edificio había una marcha zombie con 200 niños en sus mejores atuendos de muertos vivientes dirigiéndose a una protesta política que empezaba afuera de AmQex. 

Fue en ese instante que dos cosas sucedieron: un gran bus, que parecía como los de los tours de Bon Jovi, entró al estacionamiento y 50 chinos salieron sosteniendo cinta métrica, pancartas y cuerdas. Un minuto y medio después, unos 20 policías llegaron a acallar la protesta de AmQex. “Ellos hacen repuestos para motores de aviones no tripulados”, susurró Sara.

El líder de la delegación china afirmó: “Estoy curioso de ver cómo manejan las protestas en su país”. continuará…

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