Columna come y calla por Felipe Espinosa: "Fusión"

Por Felipe Espinosa: Chef ejecutivo House "Casa del vino"
Coordenadas
  • Tobu. La Macarena 39, Las Condes
  • Teléfono 2 27102258

El barquito de cuatro rollos en Tobu    

El barquito de cuatro rollos en Tobu    

A pasos del antiguo final oriente de la Línea 1 del Metro hay calles piola que ocultan un variado comercio envejecido en tintorerías, notarías y sangucherías, pero el barrio se renueva constantemente de forma parcial ayudando a que se mantenga a trote y no pase de moda.

Bajo la estricta recomendación de mi amigo “el sommelier” fui guiado a este barrio en búsqueda de Tobu, una cocina japonesa que de porfiado no había conocido y me dejó gratamente satisfecho. Es el típico sushi que además del delivery adoptó un puñado de mesas que en la informalidad del local siempre están ocupadas. “Parece que es como picada”, expresó mi mujer asintiendo la cabeza mientras ingresábamos al lugar. La cosa es relajada, vaya con tiempo en hora punta, los pedidos no dejan de salir a la calle demostrando que tiene una fanaticada numerosa la cual los mantiene bien ocupados.

La comida bordea en lo típico de cualquier sushi, japo, nikei, pero la carta tiene un “qué se yo” que bien leída hace salivar a los más osados y experimentales comensales. Hay una fusión un tanto indescifrable que da notas cargadas a mar, a América Latina, a Chile, a Perú, a Japón, usan mucho el loco y las machas, hay un rollo envuelto en ostiones y otros bañados en chupe, una variedad de rollos envueltos en plátano y en piña, ensaladas bien entretenidas, una cocina caliente que me cierra el ojo y varios tipos de arroces y fideos.

Quien me mandó a este pequeño antro nipón me dijo “pídete un barquito” y eso hicimos. Por un precio módico te llega una embarcación con cuatro rollos a elección, acebichado bien bañado en salsa, otro relleno con atún y envuelto en salmón, un tercero envuelto en camarón muy suave con salsa de ají amarillo y un cuarto para cerrar frito en tempura, lejos uno de los mejores rollos tempurizados que he probado, cuando la corteza cruje y cruje bien.

El bolichito tiene otras dos sucursales donde hacen felices a los hambrientos perseguidores del gohan y el nori, tienen “onda” cosa que a veces le escasea a este tipo de locales. No son rápidos pero la espera bien vale la pena, el verde de la decoración transmite cierta paz al ajetreado barrio, es como una cueva escondida, que ojalá todos puedan conocer, sin secretos.

 
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