Lanzan libro de lujo con la historia de la reconstrucción del 27F.Regalamos 20 ejemplares

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En un formato de lujo se lanza este libro escrito por el periodista y escritor Ernesto Ayala,  parte del corral del suplemento Zona de Contacto en los 90, y ahora asesor  de contenidos de la Presidencia. Tenemos 20 ejemplares de regalo. Escribe a [email protected] Podrás retirarlo en La Moneda

¿Por qué se elige este formato de libro para conmemorar o registrar la reconstrucción?. Por una parte es muy elegante y está a la altura de un acontecimiento tan trascendente. Pero puede que su difusión o distribución no sea tan masiva. Cuentame como se gesta la idea de hacerlo tal como quedó.

Este libro pertenece a la Colección Memoria Presidencial. La idea de esta colección es dejar constancia de los desafíos, el trabajo y los logros de este gobierno, un esfuerzo que es propio y común prácticamente a todas las instituciones que acometen labores de gran magnitud. En el caso de la reconstrucción había mucha información de prensa, minutas, obras e informes de avance, pero no un texto que diera cuenta de la totalidad proceso vivido, desde una descripción detallada del terremoto mismo hasta la multitud de decisiones conceptuales que terminaron por dar forma a la reconstrucción en concreto.

-¿Cómo se hizo la recolección de fotos? ¿Son todos profesionales o hay algunas de gente común?

La Presidencia recibió fotos, desde un inicio, del desastre, gran parte de ellas tomadas por personal de las distintas ramas de las Fuerzas Armadas, que llegaron a los lugares afectados antes que nadie. Son fotos testimoniales, que no fueron hechas por fotógrafos profesionales. Seis meses después comenzó a recibir fotos hechas por personal de los ministerios, de Vivienda, Interior, Educación y Obras Públicas, que en su mayoría tampoco provenían de fotógrafos profesionales. Esas fotos se complementaron con fotografías profesionales tomadas en el último año, con el objetivo de registrar ahora las obras propias de la reconstrucción.

-¿Como fue el proceso de recolección de datos?
 

Se recurrió a muchas fuentes. Para los datos duros, fueron muy importantes los informes que el Ministerio Secretaria General de la Presidencia –Segpres- generó cada seis meses sobre los avances de la reconstrucción. Pero, para tener una perspectiva más completa y detallada, también me entreviste con las personas que trabajaron en la reconstrucción desde cada ministerio, así como leí los informes que generaron entes privados, muchísima prensa y también papers escritos en universidades extranjeras, donde académicos ofrecían también perspectivas interesantes. Sin embargo, los testimonios de primera fuente me causaron la mayor impresión y permitieron dar con la cara humana y real a lo vivido. Desde el testimonio de la Primera Dama, que todavía recordaba con ojos vidriosos la realidad inicial de las aldeas y cómo esto la motivo a crear talleres y espacios para ayudar reconstruir sicológicamente a las familias, a personas que habían tenido que arrancar con lo puesto antes de que el mar se llevara sus casas.

El libro funciona como un reportaje, una crónica que se puede leer en cualquier momento.
¿Cúal fue tu sensación después de escribirlo?.

Fue una gran experiencia. Me permitió entender cómo las instituciones en Chile, desde el Ejército al Ministerio de Vivienda, desde el Hogar de Chile a la Presidencia, trabajaron con un enorme profesionalismo, dedicación y creatividad para ir solucionando los enormes desafíos que platearon la emergencia, la llegada del invierno y la reconstrucción. En otros países, con instituciones menos robustas, se tienen que crear organizaciones especiales para coordinar y llevar adelante la reconstrucción. En Chile, esto no hizo falta, y el Presidente Piñera fue lúcido también en verlo. Por otra, parte es una historia con un final feliz. El Presidente, enérgico como es, insistió en que la catástrofe era una oportunidad para reconstruir un Chile mejor y cada ministerio se esforzó por llevar esta visión a la práctica, lo que significó, por ejemplo, construir una costanera en Dichato que es realmente de lujo, de una amplitud y categoría que no tiene que envidiar a la Av San Martín de Viña del Mar. Y así, con decenas de bordes costeros. De manera parecida, las nuevas viviendas que recibieron los damnificados fueron mucho mejores de las que tenían, más grandes, con mejores instalaciones y donde ellos pudieron elegir desde el diseño a sus terminaciones. Consciente que todo esto, visto desde lejos, puede parecer algo árido, hice mi mejor esfuerzo en contarlo de manera sencilla, clara y concreta, más allá del lenguaje formal y frío de los informes habituales.

¿Cuanto tardaron en producir el libro? ¿Hubo un viaje a la zona para producirlo?
 

Escribirlo fue un proceso de al menos 6 meses, sin contar la edición y el constante ajuste de detalles. En la producción, fueron otros cinco meses en los que un equipo de Presidencia, Segpres y Segegob trabajamos en sumar más testimonios, corroborar los datos, conseguir fotografías, seleccionarlas y diseñar el libro, para que a través de sus páginas pudiéramos transmitir esta historia de cómo un país se pone de pie. Yo acompañé al Presidente en la gira de reconstrucción de febrero de 2013, y fotógrafos lo acompañaron en todas sus giras a las regiones afectadas.

¿Los mensajes del Presidente son especialmente escritos para este libro o son extraídos de otra parte?
 

El prólogo fue escrito por el Presidente, y el resto son extractos de mensajes que él ha dicho en distintas circunstancias. Estas citas trataron de reflejar la dedicación que el Presidente puso en el trabajo de emergencia, al asumir el gobierno, y en la reconstrucción posterior. Para él, reconstruir mejor ha sido un deber moral, especialmente con los más afectados por la tragedia. Por otra parte, él ha visto este proceso como un ejemplo de cómo los chilenos, cuando trabajan unidos, pueden lograr cosas muy superiores a cuando están separados.

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