Columna de Katherine Urrutia: "No más tóxicos"

Por Katherine Urrutia

Hoy se encuentra en fase final de la cámara de senadores, el proyecto que pretende eliminar definitivamente el Timerosal que se encuentran en las vacunas que usan en el plan nacional de vacunación.

Existen especialistas opinando que este componente no causa efecto negativo en la salud,  de igual forma, son muchos los profesionales y estudios que ven un estrecho vinculo entre el aumento del ingrediente, que se hizo arbitrariamente en la década de 80, correlacionándose con el disparo en el espectro autista en los niños.

El famoso espectro autista comprende también; dificultades de lenguajes, déficit atencional, hiperactividad, descontrol de impulsos y otros más que no son tan asociados a este fenómeno.

En la defensa sigue el equipo de Bioautismo.cl y Cristina Girardi, que cuentan con información, que muestra el daño provocado por el mercurio en niños con incapacidad para eliminar naturalmente el metal pesado de sus frágiles cuerpos.

Las preguntas lógicas son ¿Por qué siguen vacunando a nuestros niños con Timerosal, si existen vacunas sin?, ¿Es un tema de costo o criterio? Si efectivamente el componente no causara daño en los niños, sigue siendo veneno y aparece rotulado como tal en las vacunas.

Sé claramente que puede haber defensores, pero ¿Por qué ellos vacunas a sus hijos con las alternativa sin Timerosal en clínicas privadas?

El análisis de esta semana, es creando un paralelo a esta noticia y reflexionando en nuestros propios elementos tóxicos y venenosos que incluimos a nuestras vidas, afectando a nuestro entorno, como son las emociones de rabia, envidia, rencor, miedo que podemos ver cómo van afectando poco a poco al funcionamiento normal de lo que cotidianamente hacemos.

Si es una reflexión tratando de ver lo anterior, nuestros problemas de lenguajes, podría ser la incapacidad de expresar correctamente lo que sentimos; el déficit atencional seria cuando no prestamos atención  a las cosas importantes y la hiperactividad es no frenar las sobre exigencia que tenemos en trabajos o carretes. Quizás los tóxicos emocionales si nos alteran en lo cotidiano.

Solamente espero que comprendamos lo nocivo que es ser vivir así. Con respecto a lo primero, deseo con el corazón, que nuestras autoridades vean lo mejor para nuestros niños hoy.

 

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