Advierten sobre el estrés de fin de año en niños

La cada vez mayor presión del entorno es un factor que lo pueden desatar. Los expertos llaman a no condicionar su comportamiento.

Por Flor Guzmán / Publimetro

Bastián (9) se levantaba a mitad de la noche y no podía volver a conciliar el sueño. Por las mañanas le dolía el estómago y vomitaba. En clases sus dolores de cabeza eran tan fuertes que le aseguraba a su profesor que ni siquiera veía bien. Pero no tenía problemas a la vista, tampoco estaba afectado por algún virus, sino que tenía estrés. “Uno dice ‘¿Cómo un niño tan chico puede estar estresado?, ¿de qué, de jugar?’, pero efectivamente eso era lo que tenía y era mucho más serio de lo que suponíamos”, explicó Verónica Miranda a Publimetro, madre del menor, quien tuvo que cerrar anticipadamente el período académico de su hijo con las notas que tenía hasta ese instante.

“El estrés es una situación normal frente a un cambio, es una modificación adaptativa de los seres humanos frente a una realidad, en ese sentido, hay que tener muy claro que puede afectar tanto a niños como adultos”, explicó a Publimetro Francisca Salinas, sicóloga clínica del área Infanto Juvenil de la Universidad Diego Portales. Los expertos son claros: lo que causa el estrés en los niños no es algo de ellos, sino que es producto de la influencia del entorno. “Las características sociales, la competitividad en los colegios, las exigencias de los papás, todo eso es más alto que antes y presiona a los niños, no tiene nada que ver con que uno sea más malcriado que el otro”, enfatizó Salinas. 

Elisa Coelho, siquiatra infantil de la Facultad de Medicina UC, explica que tampoco tiene que ver con el nivel académico del niño. “Uno que le va bien puede estresarse porque quiere mantener las notas y otro al que le va mal porque  necesita subirlas”. 

A esta presión, indican los expertos, se suma la Navidad. “Muchas veces los papás crean una presión en que condición comportamiento por regalos.  Hay que evitar esto y, si detectan síntomas físicos o actitudes extrañas, buscar un especialista”, aconsejó Salinas. El estrés es algo que incluso puede extenderse y volver, no se acaba con el fin del semestre. “No es que haya que dejarlos hacer lo que quieran, hay que canalizar las cosas”, puntualizó Coelho, quien agregó que es necesario hacer un análisis caso a caso y, sólo entonces, tomar las medidas terapéuticas correspondientes. “Los papás tienen que tener cuidado porque pueden instalarse las características del estrés en la personalidad del niño y configurarla con síntomas de ansiedad y nerviosismo propios de este cuadro”, advirtió Salinas. 

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