Felipe Vergara: La importancia de votar

Por Felipe Vergara @felipevergaram

El próximo 15 de diciembre nos enfrentamos a segunda vuelta en esta elección presidencial donde lo más probable es que el voto voluntario será la vedete de esta fiesta y por consiguiente más interesante e impredecible su resultado, posiblemente no en quien gane sino la forma en que lo haga.

El padrón electoral se ha incrementado en cerca de un 40%, o sea algo más de 13,5 millones de personas tienen hoy derecho a sufragar. Sin embargo, para la primera vuelta sólo lo hicieron un poco más de 6,5 millones (48,2%). Votar no es sólo un derecho, es un privilegio y por lo mismo su concurrencia a las urnas adquiere una gran relevancia. Tenemos como ciudadanos muchos de deberes como por ejemplo pagar impuestos, y a su vez tenemos el derecho a elegir quienes dirigirán los destinos de nuestro país por los próximos cuatro años.
Hoy a 25 años del triunfo del NO, Chile es otro. Gracias a aquel 5 de octubre de 1988 nuestro país es más grande, más diverso, más tolerante; con muchos problemas -claro está- pero con la tranquilidad de ser parte de una sociedad que avanza y no se queda estancada en el pasado, que crece y aprende.
Hoy valoramos mucho más lo que tenemos, porque sabemos lo doloroso que es perderlo. Ya perdimos aquel fatídico 11 de septiembre de 1973 nuestras libertades individuales, perdimos la democracia y el derecho a elegir. Recuperarlo es uno de los sabores más dulces que se pueden degustar. Es por ello que votar pasa a ser tan relevante, es la única forma de expresar nuestro ideal de país, de proyectar el Chile que queremos. No es un tema banal, el no votar es sinónimo de desinterés por el devenir de nuestro país y por lo mismo, la resignación absoluta a las decisiones que se tomen tanto a nivel gubernamental.
Hoy todos los mayores de 18 años saben que pueden votar, cuando no lo hacen están de cierta manera votando igual. Su abstención es un voto al que gane y así debe ser entendido por ellos, ante la oportunidad de revelarse votando en contra o nulo por ejemplo, están respaldando de una manera indirecta al que triunfador y con ello asumiendo sus políticas como propias.
Yo voto porque ejerzo mi derecho a hacerlo, sea a favor de una u otra candidata, o en oposición a ambas, pero lo plasmo en mi sufragio, porque no da lo mismo votar o no votar. Que se vea el resultado como cierto,  no significa que lo sea. Si  así lo fuese, no es lo mismo gobernar con un gran apoyo que con un apoyo relativo. El respaldo es clave para los proyectos futuros.
Es cierto que nuestra democracia es imperfecta, que requiere muchas mejoras, que nuestra constitución es una herencia de la dictadura, que seguimos eligiendo a parlamentarios por la ley del binominal donde 1/3 es igual a 2/3, donde nuestros compatriotas en el extranjero -nuestros propios seleccionados de fútbol- no pueden votar por estar viviendo fuera de Chile. Es verdad que la educación y la salud son evidentemente débiles y deben mejorar, pero para que ello suceda hay que dirigirse a las urnas y expresar su voluntad. Votar es el único ejercicio en el que todos somos iguales, acá ni el estrato socio-económico, la clase social, la etnia o la religión pesan más en unos que en otros. Mi voto es igual al del resto de millones de chilenos, y por ello ejercerlo genera un placer especial de saber que en tus manos está el destino de nuestro Chile.

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo