Columna de Copano: "Para cobrarle a Bachelet"

Por Nicolás Copano

Lo primero: negar el tamaño del triunfo de Bachelet no sólo es de una ingenuidad grosera o de una ignorancia malintencionada. Es simplemente ser ciego: Bachelet ganó en menos de un año tres elecciones seguidas. Por primera vez los chilenos se sometieron a sufragar en distintos períodos: primarias, primera y segunda vuelta. Sólo eso ya le otorga una legitimidad notable. Y todo intento de desacreditar eso es de picado. Nadie se puede adjudicar la abstención: es que simplemente para muchos chilenos votar no tiene mucho sentido. Yo soy de los que lo hago por mi país, pero tengo claro que no puedo retar a nadie: simplificar a “flojera” el debate es ofender a muchos chilenos inteligentes que sienten que no tienen por qué tratarlos como niños y tendrían que ir a ver “la final del campeonato” (la segunda vuelta) cuando su equipo en la liga no está presente.

En lo personal no la voté: primero fui por Velasco, luego por ME-O y ahora sólo marqué AC. No quiero decepcionarme si no hace los cambios necesarios para garantizar una paz social. Prefiero ser de los que admitan equivocación en no creer, en vez de apostar por una cara que ya vi. Que quede claro.

Por lo mismo es útil saber cuáles son en sí las promesas de Bachelet. Como una lista de deseos de Navidad. Sin confundir cuando nos intentó hacer “paso”. Esta es la investigación sin evasivas de lo que podemos ir a cobrar. Sus electores y el resto de los ciudadanos merece en cuatro años más analizar si cumplió. Los hechos son los que siguen:

1) Crear una nueva Constitución: a muchos les podría llamar la atención que no esté utilizando el término “asamblea constituyente”. Pero Bachelet nunca se ha comprometido a implementarla. Lo que la Presidenta electa ha mencionado es la necesidad de crear una nueva Constitución. Ustedes se preguntarán ¿cómo crear una nueva Constitución sin efectuar una asamblea constituyente? Eso es algo que yo también me pregunto y que resulta un verdadero misterio. 
2) Terminar con el sistema binominal: cuando se dice que nuestro sistema político no es verdaderamente democrático, las principales críticas apuntan al sistema binominal que rige las elecciones parlamentarias. La encuesta CEP arrojó que el 60% de la población estima que el sistema debe reformarse. Durante más de 20 años la Concertación ha venido prometiendo terminar con este sistema, sin obtener ningún resultado concreto.
3) Nunca más aplicar la ley antiterrorista contra los mapuches: la propia Michelle aplicó cuatro veces la ley antiterrorista en contra del pueblo mapuche. En su actual campaña, Bachelet ha prometido NO volver a hacerlo. Esperemos.
4) Implementar un sistema de educación gratuita y de calidad: el principal detonante de las movilizaciones sociales de los últimos años ha sido el inaceptable costo de la educación chilena. Durante su campaña, Bachelet recibió explícitamente el apoyo de líderes estudiantiles como Camila Vallejo y Karol Cariola. Están en juego varias esperanzas.
5) Aplicar una verdadera reforma tributaria: el saliente Gobierno efectuó una reforma tributaria de muy poco alcance que dejó a casi todos insatisfechos. Bachelet ha prometido que en su segundo período efectuará una reforma de verdad en que los que tienen más efectivamente paguen más. ¿Se atreverán a subir impuestos a grandes grupos?  
6) Crear una AFP estatal: el sistema de AFP entrega pensiones miserables y en esta elección la mayor parte de los candidatos planteó la necesidad de efectuar reformas profundas al sistema. Algunos hablaron de terminar para siempre con las AFP. Bachelet ha sido bastante más cauta al respecto y sólo ha prometido la creación de una AFP estatal. ¿Qué beneficios tendría esta AFP controlada por el Estado? 
Estas son las principales promesas efectuadas por Michelle Bachelet a lo largo de su campaña. Son compromisos que todos los chilenos tenemos el deber de exigirle. No sólo los que votaron por ella, porque un país se gobierna para todos y no para unos pocos. 
Yo espero que Bachelet cumpla con la mayor parte de lo prometido. Porque si no lo hace, significa que le mintió al país, jugando con los sueños de millones de chilenos. De ser así, los ciudadanos tenemos que aprender la lección y no volver a creer en la demagogia ni los ofertones electorales. Y eso sí que pone en juego el escenario político: credibilidad y por tanto estabilidad.
 
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