Columna del sacerdote hugo Tagle: "Buenos propósitos"

Por Padre Hugo Tagle/ Capellán UC

Dígame si no son simpáticas muchas de las tradiciones para el cambio de año: desde llevar maletas, hasta comerse las uvas de los españoles y los billetes bajo la cama. Todo, con tal de obtener algo de fortuna, buena suerte, salud o éxito ¿Dónde puso usted las fichas? Cualquiera sea el gran anhelo de este año, no podemos apostar sólo a la suerte y quedarnos de brazos cruzados esperando a que una pseudo diosa fortuna convierta nuestros deseos en realidad. Es más. El factor que menos influye en el éxito de cualquier empresa es justamente ése: la esquiva suerte. Buena parte de los buenos resultados del calendario tienen que ver con tesón, dedicación, entusiasmo y una sana esperanza que se presenta cuando los desafíos son altos. Soñar no cuesta nada. Y es importante. Sanador; paso necesario para ver realidad algo de ellos.

Como en todo en la vida, hace bien apostar a las propias energías y a la gracia de Dios, que acompaña en todo y todo lo dispone para bien.

Para un creyente, no hay “año malo”, como no hay una experiencia terrible, si le sabemos sacar partido y hacer de ellas una buena lección. 

Así y todo un par de consejos para este año que se inicia. 

Lo primero, propóngase usted a hacer algo más felices a quienes lo rodean: su señora o marido, hijos, padres o hermanos, colegas de trabajo. Dios nos pondrá siempre en el camino a alguien a quien podemos tender una mano, hacer algún favor, servir y regalarle una alegría. El mejor balance del año será, al final, el poder decir que hice a otros más felices de lo que los demás me hicieron a mí. Y, paradojalmente, en esto de la felicidad se recibe siempre más de lo que se da.

Dedique algo de su tiempo a una obra de solidaridad. Súmese a algún proyecto que lo saque de su rutina laboral, familiar, de los amigos de siempre. Hay mucho que hacer. Hace bien para el alma dedicar tiempo generosa y desinteresadamente a otros. Puede ser desde campañas municipales, eclesiales, deportivas o escolares. Se necesitan manos generosas en todas partes. El primer sueño muy realizable es el de hacer posibles los sueños de los demás. Pienso en enfermos, niños, personas solas, ancianos, personas en situación de pobreza. Ojalá sea usted parte del sueño cumplido de muchos que buscan realizarlos.

Le deseo lo mejor para este año. Que Dios le regale energías, entusiasmo, sabiduría y tenacidad para fijarse metas altas y cumplirlas. Pero sobre todo, le deseo ser parte de la felicidad de otros; que termine el año escuchando muchos más agradecimientos que dándolos. Porque el mejor año será aquel en que servimos más que en dejarnos servir por él.

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