Columna de Juan Manuel Astorga: "Lecciones de un fallo"

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Lo reconoció ayer al leer el fallo el presidente de la Corte Internacional de Justicia, Peter Tomka: con su resolución, el tribunal de La Haya buscó una decisión equitativa. No se acogió el 100% de ninguna de las posturas en la demanda marítima presentada por Perú en contra de Chile. ¿Significa eso un triunfo para nuestro país? Para nada. ¿Una victoria para Perú?  Tampoco. 

Ambas naciones ganan y pierden con esta resolución.

Desde la perspectiva chilena, la derrota es palpable a la vista de los nuevos mapas. Es obvio que deberemos ceder una porción de océano que hasta ayer nos pertenecía. El Presidente Sebastián Piñera, estimó que serán entre los 20 y 22 mil kilómetros cuadrados. Pero el requerimiento peruano era por 38 mil. Y el porcentaje adjudicado al vecino país corresponde a una zona de escasa pesca y de muy poco interés económico para Chile. Aún así, es una derrota porque Perú nos forzó a ir a un litigio internacional que no buscamos, que no queríamos y porque -lo más importante- terminó llevándose un trozo del mar chileno.

Pero desde el punto de vista práctico, la sentencia puede y seguramente será leída con mayor optimismo por nuestro país, pues se supone que zanja definitivamente las controversias pendientes con Lima. El dictamen reconoce formalmente que es el paralelo y no la equidistancia la forma en que se delimita el mar entre los dos países e, igualmente importante, establece con claridad que ese paralelo se proyecta desde el hito 1, que era lo que siempre defendió Chile, y no desde el llamado “punto concordia”, más hacia la orilla del mar, que era lo que reclamaban los peruanos. Ya no habrá vuelta atrás con este dictamen y, de ahora en adelante, así se reconocerá oficialmente en mapas chilenos y peruanos.

Donde los expertos sostienen dudas respecto de la argumentación jurídica detrás del veredicto, es en relación al por qué no se otorgó el paralelo a Chile hasta las 200 millas, sino que hasta las 80. Es precisamente este punto del que nuestro equipo jurídico discrepa profundamente, puesto que su interpretación asegura que todos los acuerdos, declaraciones y alegatos sobre esta materia, hechos por Chile y Perú, siempre se refirieron única y exclusivamente a las 200 millas.

Las vueltas del destino. Fue durante el anterior gobierno de Michelle Bachelet, cuando el Perú inició los trámites en La Haya. Ahora será durante su nueva administración donde se implementará el grueso de la sentencia. A las próximas autoridades les tocará, además, hacerle frente a la demanda que ahora prepara Bolivia en contra de Chile. Así como Piñera mantuvo a Alberto Van Klaveren, designado por la ex gobernante, como el hombre a cargo del tema peruano, vale preguntarse si Bachelet hará lo mismo con el embajador Felipe Bulnes, a quien el actual mandatario puso como agente para el caso boliviano.
 
“Las vueltas del destino. Fue durante el anterior gobierno de Michelle Bachelet cuando el Perú inició los trámites en La Haya. Ahora será durante su nueva administración donde se implementará el grueso de la sentencia”.
 
“La derrota es palpable a la vista de los nuevos mapas… el Presidente Sebastián Piñera estimó que serán entre 20 y 22 mil kilómetros cuadrados. Pero el requerimiento peruano era por 38 mil. Y el porcentaje adjudicado al vecino país corresponde a una zona de escasa pesca y de muy poco interés económico para Chile. Aún así, es una derrota porque Perú nos forzó a ir a un litigio internacional que no buscamos, que no queríamos y porque terminó llevándose un trozo del mar chileno”.

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