Columna del padre Hugo Tagle: Super Francisco

Por Hugo Table

El graffiti con la imagen del Papa Francisco encontrado en una de las calles de Roma cerca del Vaticano ha dado ya la vuelta al mundo. Se ve al Papa como Superman, con un bolso que lleva la palabra “valores”, haciendo referencia a la cruzada iniciada por el Santo Padre de un reencantamiento en los valores de la fe. El graffitero, ingenioso, captó de un plumazo lo propio del Papa Francisco: su simpatía, aire juvenil, fortaleza y a su vez, sencillez.

No ha sido el único dibujo papal que ha llamado la atención: La revista Time dedicó su portada y reportaje central al Papa como persona del año. Otro tanto lo hizo el semanario New Yorker – revista satírica y mordaz, muy ajena a los temas religiosos – que, en su particular estilo, le dedica un reportaje interior y una portada en su peculiar estilo. Incluso la revista de música y espectáculo Rolling Stone le dedica la portada de su última edición con la leyenda “los tiempos están cambiando”, haciendo alusión a la célebre canción de Bob Dylan.

Anécdotas simpáticas que no deben desviarnos de lo esencial. El Papa Francisco es el mismo sacerdote sencillo, amable, cercano y cordial de siempre. No se ha “reinventado” ni buscado las luces y el boato. Al contrario. Se ha esmerado en acercarse más a la gente, escuchar y atender sus necesidades ¡hablar su mismo idioma! con sencillez. Los textos papales a partir de Francisco ya no serán más sesudas conferencias atemporales, sino que deberán hablar directo al corazón de los fieles y de todos quienes lo escuchan.

Pero la dedicación de graffitis, portadas y buenos reportajes nos dice algo muy importante: el Santo Padre está para todos, quiere llegar a las “periferias existenciales”, a los más necesitados, enfermos y solos.

Aunque suene relamido, quien tiene fe, va a los demás, hacia quienes se encuentran solos, enfermos, incomprendidos; tiene una sensibilidad especial por los marginales. Se indigna ante la pobreza y marginación. Quien tiene a Dios en el corazón, mira a los demás “con los ojos de Jesús”, como dijo el mismo Francisco hace unos días atrás.

Por eso ¡Qué bueno esto de las portadas y graffitis! ¡Han llevado al Papa a lugares donde nadie pensaba ver uno! Pero de poco servirán si no llevan a que cada cristiano, cada creyente, cada hombre y mujer de buena voluntad se acerque a los demás, a quienes se encuentran tristes, débiles, solos. Dios siempre nos pone a alguien cerca para tenderle una mano.

Y una palabra sobre el Fallo de La Haya. La verdad, me desconcierta y duele, ya que esperaba algo más favorable a Chile. Creo que lo merecíamos. No lo comprendo, pero habrá que acatarlo. Nos da lecciones de que el respeto al Derecho, a las sentencias judiciales, es el camino de encuentro con los demás. Ojalá que, a partir de ahora, reine una mayor concordia, respeto al otro y una paz que ayude a hacer de nuestros pueblos grandes naciones.

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