Columna vertebral de Felipe Avello: Fin del verano

Por Felipe Avello

Este verano tuve que trabajar harto. Casi no salí en la noche. No tomé. No tuve sexo, ni con mi mujer ni con nadie. No viajé. No conocí ningún lugar nuevo. No me hice nuevos amigos ni conocí gente nueva. Tampoco me junté con viejos amigos. No comí rico. No viví ninguna aventura. No fui a la playa, ni a la piscina, ni al río, ni al lago.

Pero sí estuve harto en internet. De hecho, hablé por WhatsApp casi todos los días con una muchacha que conocí por Facebook. Me tinca que es un perfil falso. Vi todas sus fotos en Facebook, y estoy seguro que es un perfil falso. Estoy seguro que es un hombre. Me pidió pololeo ayer. Le dije que lo iba a pensar. Hoy en la mañana le escribí: Acepto.

Anduve en micro, hace tiempo que no andaba en micro. Subieron unos obreros y empezaron a silbarme burlonamente y a decirme: “Hola pececito, uuuuuuuhhhhh”. ¿Cómo está la farándula? Les expliqué que yo no trabajo en la farándula, antes sí, pero ya no, y que no me interesa el tema, por tanto “no sé cómo está la farándula, obreros”, les dije severo. Me siguieron silbando hasta que me bajé en la cuadra siguiente. Uno me corrió mano. Nunca más andaré en micro.

Fui al centro, hace tiempo que no iba al centro en verano. Espero nunca más ir al centro, ni en verano ni en ninguna otra época.

Fui al dentista. No me gusta ir porque el hombre que me atiende es viejo y brusco y se le mueve ligeramente la mano. Para mi sorpresa, al entrar a la consulta, la secretaria, una hermosa joven de dientes chuecos, me cuenta que el doctor falleció hace 10 años. Lo reemplaza una dentista muy atractiva, recién egresada. Tras una atención de 15 minutos, me dice que si me seguía “dejando estar” arriesgaba posible necrosis en el diente y la encía. Ahora entiendo el porqué, aunque me lavo los dientes, persiste el mal aliento.

Me inscribí en un gimnasio, pero he ido poco. La verdad no he ido. La verdad ni siquiera me inscribí. El hombre que me atendió estaba híper musculado y al parecer recién había tomado sus batidos y aminoácidos, ya que tenía problemas para expresarse y miraba casi sin parpadear. Me dijo que entrenaba a muchos famosos, pero que ese día no habían ido, porque estaban en sus eventos. Pese a las venas que se le salían por la sien y su mandíbula apretada, me dio confianza. Empezaré en marzo, cuando termine el verano.

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