América Latina se mantiene como la región más desigual del mundo

En ALC los más ricos captan en promedio el 50% de los ingresos, mientras los pobres el 5%

Por Daniel Casillas

La región de América Latina y el Caribe es considerada como la más desigual del mundo en cuanto a la distribución de la riqueza y algunos de los países que ola conforman registran niveles de desigualdad comparables con naciones de África Subsahariana y del Sudeste asiático.

Un informe de la organización OXFAM, que trabaja en todo el mundo para encontrar soluciones duraderas a la pobreza y la injusticia, revela que en ALC mientras los más ricos captan en promedio casi 50% de los ingresos totales, los más pobres reciben solo el 5%.

Una de las mayores señales de la desigualdad que impera en América Latina y el Caribe es que mientras que 164 millones de personas viven en situación de pobreza (66 millones de ellas en pobreza extrema), 113 latinoamericanos están en la lista de las personas multimillonarias del mundo, editada por la revista Forbes.

En total las fortunas de los multimillonarios latinoamericanos suman 438 mil 350 millones de dólares, cifra que alcanzaría para que al menos 25 millones de latinoamericanos salieran de la pobreza. Con la fortuna de los forbes latinoamericanos podrían salir de la pobreza todas las personas que viven en esa situación en Bolivia, Colombia, Ecuador y El Salvador, juntos.

El reporte también señala que factores como el color de piel, el genero, el lugar de nacimiento (campo o ciudad) o si se cuenta con riqueza por herencia familiar o no, entre otros, condicionan las opciones reales de las personas de mejorar sus ingresos y ejercer plenamente sus derechos.

Además de la discriminación, otros de los factores que incrementan la desigualdad es la falta de políticas sociales justas. Oxfam ha denunciado la cooptación de las políticas por parte de élites económicas en perjuicio de la mayoría de los ciudadanos y advierte que cuando las élites económicas secuestran las políticas gubernamentales, las leyes y regulaciones tienden a favorecer a los ricos y/o a los más poderosos, incluso a costa de todos los demás.

Ante los niveles de desigualdad que registra ALC, Oxfam pide a los líderes empresariales y políticos:

-No utilizar paraísos fiscales para evadir impuestos ni en sus propios países ni en otros países en los que invierten y operan

-No utilizar su riqueza económica para obtener favores políticos que supongan un menoscabo de la voluntad política de sus conciudadanos.

-Hacer públicas todas las inversiones de las que sean beneficiarios efectivos.

-Respaldar una fiscalidad progresiva sobre la riqueza y los ingresos.

-Reclamar que todas las empresas que poseen o controlan ofrezcan un salario digno a sus trabajadores.

-Exigir a otras élites económicas que también se adhieran a estos compromisos.

A los gobiernos les recomienda:

-Una mayor regulación de los mercados.

-Poner freno a la capacidad de la población rica para influir en los procesos políticos y en las políticas que mejor responden a sus intereses.

-El fortalecimiento de los umbrales salariales y de los derechos de los trabajadores.

-La eliminación de las barreras a la igualdad de derechos y oportunidades de las mujeres.

-La fiscalidad progresiva.

-La adopción de medidas firmes contra el secreto bancario y la evasión fiscal.

-Las transferencias redistributivas y el fortalecimiento de los mecanismos de protección social.

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