12 estereotipos que Hollywood ha creado de Latinoamérica

Por Luz Lancheros

Cero y van noventa. La última ‘gracia’ corre por cuenta de ‘El Capitán América y el soldado de invierno’, cuyos brillantes guionistas creen que la guerrilla colombiana del ELN tiene el mismo nivel del dios Loki y va a hacer la vida imposible para SHIELD.   Sí, otra ‘genialidad’ más para una larga lista de estereotipos que el cine estadounidense ha creado para Latinoamérica.

Siguiendo la lógica de Matelart y su libro ‘Leyendo al Pato Donald’, mostraremos los estereotipos más comunes que el cine de Hollywood ha creado para los latinoamericanos. Ay, madre…

Todos los latinos son mexicanos: En películas como ‘En busca de la esmeralda perdida’, con Michael Douglas, la acción se desarrolla en Colombia, pero los colombianos tienen acento mexicano. En películas que retratan el lado este de Los Ángeles, absolutamente tooodos los latinos son chicanos, tatuados, rapados y con autos que rebotan. Para los gringos no existen países como Paraguay, Uruguay o Bolivia. Y seguramente los bolivianos también serían chicanos.

Los latinos son malos. Malos de mal gusto:   Desde que ‘Scarface’ se convirtió en una película ícono, todos los latinoamericanos son mafiosos malvados de bigote y traje de los años 70 que usan cadenas de oro, viven en grandes haciendas y se pasean con metralletas por ahí.   Todos tienen ojos hundidos, risa estrambótica y consumen cocaína. Si son mexicanos, son narcos. Si son colombianos, ¡también! Si son brasileros, son mafiosos/gatilleros. Y bailan samba.

Los latinos que no son malos son buenos limpiapisos:   El joven latino ‘bueno’ es el típico bonachón con cara de no romper un plato, servil y bueno con sus amos ¿Se acuerdan del pequeño tarado que tenía el anillo del corazón en el ‘Capitán Planeta’? Tal cual, pero camarero, jardinero, plomero… todos leales a su patrón americano blanco y rico. Quieren ser como él. Y por eso lo adoran y deben ser salvados ya que ellos no tienen autodeterminación.

Todos los latinos deben ser graciosos:   Y hablamos concretamente por Gloria Pritchett, personaje interpretado por Sofía Vergara, y el jardinero de ‘Jack y Jill’ “interpretado” por Eugenio Derbez. Personajes gritones, descerebrados, siempre con un chiste bajo la manga. Creo que desde ‘Speedy González’ no había tanta falta de dignidad.

Las latinas son sexis y están locas: Agárrate Kim Kardashian, que todas las latinas de las películas son bombones sexis con curvas peligrosas. Y lo que tienen en belleza NO lo compensan con racionalidad, ya que son gritonas, malhumoradas, temperamentales y suelen protestar en español. Vean a Gaby, de ‘Amas de casa desesperadas’ o a Gloria. Horrible.

Las latinas son mujeres fatales: La latina que no es como ‘la chica de al lado’ es una mujer fatal que se va al extremo. La taxista colombiana de ‘Pulp Fiction’ o la porrista lesbiana de ‘Glee’ lo comprueban.   ¿Qué ninguna latina puede ser del tipo Miranda Hobbes, la masculinizada abogada de ‘Sex and the city’?

Todos los latinos son morenos: Quizás la única película que hace excepción a la regla es ‘Viven’, porque era un biopic y tal vez a los productores se les olvidó que los protagonistas eran uruguayos. Pero todos los latinos son “identificables”  por el color de sus ojos y piel. Cero mestizaje. Ah, y saben ser buenos amantes y bailar.

Las familias latinas son un circo: Casi nunca verán una familia compuesta por padre, madre y hermanos educados, sobrios y universitarios. No. Las familias latinas de Hollywood están con siete generaciones bajo techo, la abuela es inválida o grita, la madre se la pasa cocinando tacos (y grita o reza), el padre dispara al aire, y los hermanos son un montón de desempleados musculosos buenos para nada que golpearán al pretendiente blanco si le tocan a la hermana.

Latinoamérica es toda selva. No hay ciudades:   Penosas películas como ‘El señor y la señora Smith’ muestran a Bogotá como una selva infernal. Siempre habrá una cara de pobreza y subdesarrollo en cada una de sus películas.

Lo que adaptan de Latinoamérica lo adaptan mal:   Tristes ejemplos como ‘El amor en los tiempos del cólera’ y ‘La casa de los espíritus’, lo prueban.   Si bien es cierto que adaptar obras de realismo mágico es un reto para cualquier cineasta, no hay derecho a que por hacer películas que el espectador americano promedio (inculto) pueda disfrutar, se sacrifiquen buenas obras.

Sus mascotas son unas idiotas: Las mascotas latinas o que están en Latinoamérica, parece que estuvieran con sobredosis de anfetas y energía todo el tiempo. Vean a ‘Papi’, el galanazo de ‘Un chihuahua en Beverly Hills’, o al perro baboso y los canarios fiesteros de ‘Río’. Lamentable.

Y todos aman bailar y aman ¡la fiesta!: Las latinas tienen sabor y dejan a Jennifer López como una monja, porque todas bailan como diosas. Un latino nunca le dice no a una fiesta.

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