David Rozowski: “El Fútbol que todos queremos”

Por David Rozowski G.

Producto de las imágenes ya tantas veces repetidas por los canales de televisión en que una barra u otra se lanzan, además de pirotecnia made in China, insultos, golpes y cuanto epíteto extra- futbolístico exista, ha vuelto a la discusión pública el vilipendiado Plan Estadio Seguro, iniciativa que depende de la Ley  N° 19.327 Contra la Violencia en los Estadios y que data de los años 90 aunque muchos no lo crean. Más allá de los análisis superficiales que podamos hacer al respecto de este tema cada fin de semana, existe una conciencia real de las autoridades, clubes, y organismos involucrados, de que estamos frente a un problema grave de Seguridad, y por ello la relevancia con la que el pasado Gobierno de Sebastián Piñera  encauzó este tema, importancia que debiera ser absolutamente ratificada por la nueva administración de la Presidenta  Bachelet con el reciente nombramiento de José Roa como mandamás del Plan. Por otro lado injustas han sido las declaraciones en contra de su nominación en el cargo, referida a que su perfil no estaría ligado al fútbol. Al respecto quisiera aclarar que la seguridad es un tema transversal que va más allá de alguna disciplina deportiva determinada, y está justamente ahí el desafío que deberán enfrentar quienes quieran darle continuidad a un gran esfuerzo como lo es el Plan Estadio Seguro, no me cabe duda, a más de alguien se le van a ocurrir ideas de maquillaje,  como cambiarle el nombre o incluir nuevos puntos en la discusión, pues bien la mirada debemos centrarla en los temas de fondo. 

El Plan Estadio Seguro se define como “una  iniciativa liderada por el Ministerio del Interior y Seguridad Pública (MISP), e implementada a través de la Intendencias regionales, cuyo principal objetivo es que las familias de todo Chile puedan asistir a los estadios de manera segura y que tanto su ingreso, permanencia y salida cuenten con las garantías necesarias para ello”, que está basado “en cuatro grandes ejes programáticos: Marco Legal, Infraestructura/Tecnología, Gestión y Concientización, los que apuntan a crear las condiciones necesarias para disminuir la violencia en los estadios y la sensación de inseguridad que produce esta misma en los asistentes a los eventos de fútbol profesional”

Las cifras son alentadoras, las estadísticas indican que las familias están volviendo a los recintos deportivos, los clubes están comprometidos con este significativo cambio, esta es una tarea de todos, incluso jugadores y dirigentes deportivos,  todos como chilenos tenemos la obligación de protegerlo.

Por supuesto que aún queda mucho por hacer, este es un proceso de largo aliento y sobretodo de mucha paciencia, en países considerados “ultra desarrollados” como Inglaterra, Alemania e Italia aún se ven atisbos de violencia, sin duda que han logrado civilizar sus estadios y entornos, pero ha sido un trabajo de más de una década. Hoy Chile tiene una gran oportunidad, un camino ya comenzado y que las nuevas autoridades deberán seguir implementando para lograr consolidar un sistema eficiente, seguro y que devuelva la alegría del espectáculo a las familias chilenas.

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