Columna de Katherine Urrutia: "Dieta parlamentaria"

Por Katherine Urrutia

Con los bullados diputados Jackson y Boric, que remecieron el sector político, pidiendo bajar en un 50% la dieta parlamentaria,  me lleva a recordar la serie infantil “el chavo del ocho”, donde el egoísmo de prestar los juguetes era condicionado a ser partícipe del juego, de lo contrario, no existía préstamo. 

Es muy sabido que los sueldos que ganan todos los “honorables” son exorbitantes y demasiado alejado de la realidad de la mayoría de los chilenos, y  curiosamente o mejor dicho, paradójicamente, son los mismos los que les cuesta tanto ponerse de acuerdo para aumentarlo y llegar al manoseado termino de “equidad” o “igualdad”, dejando siempre tan amplia la brecha del que gana mucho y el que gana muy poco en nuestro país.

Siempre he pensado que la política es muy buena, es la posibilidad de crear un país mejor, dar estructura a la ciudadanía, pero cuando vemos años tras años a ciertos personajes que no sueltan sus puestos, creando verdaderas instituciones dentro de las cámaras, donde un apellido es parte de la cultura o el inventario político, las dudas salen ¿Por qué tanto?

También creo que sería muy bueno para el país, transparentar el financiamiento que beneficia a este sector en las campañas, como también bajar sus sueldos, para que verdaderamente estén los que tienen pasión por hacer las cosas para el resto y no deje la interpretación, que son intereses propios, los que mantienen ocupado muchos puestos.

En lo emocional, podemos ver el paralelo cuando no queremos soltar una conducta, una amistad, un trabajo porque nos genera algún dividendo positivo en lo personal, pero no somos un verdadero aporte, al contrario, ponemos trabas, no entregamos lo mejor de nosotros, desgastando en gran parte las relaciones, los recursos emocionales y tranquilidad ambiental.

Los egoísmo y la avaricia son muy antiguos en el ser humano, estado siempre de la mano, con carencias primarias, necesidades que no fueron cubiertas de niño, manteniendo esa constante sensación de vacío, que no se llena con nada. Al alcanzar algo, se desea más y más.

Para estas situaciones, sería bueno hacer alguna terapia, hablar del tema, sacar esas carencias y llenar los vacíos con lo único importante que tenemos, que somos nosotros mismos. Quizás si algunos “honorables” realizaran este ejercicio, podrían bajar sus dietas sin mayor problema.

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