Trabajo universitario viralizó el pésimo nivel de la educación en Colombia

Por Luz Lancheros

Las pruebas PISA son evaluaciones desarrolladas a nivel internacional por la Organización para la Cooperación  el Desarrollo Económico (OCDE). En la misma se califican conocimientos en lectura, matemáticas y ciencias. Estudiantes de todo el mundo, de 15 a 16 años, son escogidos de manera aleatoria y de sus resultados se puede medir el nivel y la calidad de educación de una nación.

En estos días las pruebas vuelven a ser noticia gracias a que los países latinoamericanos, especialmente Colombia y Perú, se ubicaron en lugares vergonzosos. Chile quedó en el lugar 51, México en el lugar 53, Uruguay obtuvo el lugar 55 y Argentina el 59. Los dos primeros países mencionados quedaron en el lugar 62 y 65.

Cada vez que sucede esto, en cada país se habla de cambios. Cambios que no se reflejan, si han leído el libro de Andrés Oppenheimer ¡Basta de Historias!. En esta obra, el famoso periodista muestra que la educación latinoamericana está abismalmente separada (si se habla de calidad) de los países asiáticos o de innovadores como Finlandia. Y qué mejor muestra que un trabajo hecho en una unversidad colombiana, que se viralizó hace algunos días en redes sociales, donde se muestra el pésimo nivel de educación de ese país.

El fragmento del trabajo ha circulado en Facebook gracias a un docente que solo dice ante lo que ha colgado: “Ver para creer”. Y hay que ver para creer: el nivel de redacción y ortografía del estudiante, que responde preguntas sobre fotografía en el cine, es desconcertante.

El maestro, entrevistado por el medio local KienyKe, solo se excusó diciendo que subió el texto porque le pareció indignante que un estudiante de tal nivel educativo mostrase tantas falencias en sus bases académicas. Dijo al mismo medio que calificó al estudiante con 5.0 (calificación máxima), porque “después me dicen en la evaluación de docentes que hago ‘bullying’”, afirmó con ironía, haciendo énfasis en que los institutos daban razón a los estudiantes ya que los privilegiaban como clientes. Por ende, desdeñaban la exigencia que se les pudiera brindar a los mismos en el aspecto educativo.

No es la primera vez que un escándalo a nivel académico, sobre todo a la hora de hablar de la deficiente formación de los estudiantes colombianos, causa polémica. Hace tres años, el editor Camilo Jiménez, docente en aquel entonces de la Universidad Javeriana, hizo pública su renuncia al ver el nivel tan bajo de sus estudiantes a la hora de escribir un “párrafo sin errores”.

 

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