Columna del sacerdote Hugo Tagle: "Benditos ramos"

Por Padre Hugo Tagle/ Capellán UC

A propósito del alza de impuestos, trato de pagar religiosamente lo que me corresponde. Por de pronto, pido siempre la boleta. ¿Se ha dado cuenta que los almacenes de barrio o de pueblo chico dan siempre la boleta? Al menos esa ha sido mi experiencia. Y no creo que sea porque son más honestos o algo así. Tengo la impresión de que los inspectores de SII son muy rigurosos con el local chico. Y está bien que lo sean. Pero justamente se debería ser igual o más implacable con el control de los grandes evasores, que no se encuentran en Pitrufquén o Putre, precisamente.

He seguido atentamente la discusión en torno al alza de los impuestos y creo, modestamente, que podríamos aplicar bien la ley, perseguir más severamente la evasión y castigar más decididamente las triquiñuelas. Sería un avance, lo que es óbice para una cirugía mayor, si corresponde. La torta no está bien repartida, como sabemos. Pero con esto de más impuestos, mi temor va por el lado de que se resienta el empleo.

Como sea, conversando se entiende la gente. Es de esperar que se llegue a una solución justa, que no agreda el empleo y permita una mejor repartición de la torta.

Se acerca el Domingo de Ramos, inicio de la semana santa. Una fiesta particularmente querida, donde millones se acercan a los templos católicos a vivir la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén. Es fiesta de alegría, en vísperas de la muerte de Cristo. Pero quedemos con lo de la alegría por ahora. El símbolo es elocuente: palmas y ramas de olivo para alabar y bendecir; agradecer y pedir.

“Necesitamos recuperar el espíritu contemplativo, para que el amor de Dios enardezca nuestros corazones” dijo el Papa Francisco hace unos días. Estas fechas de semana santa nos regalan esa posibilidad. “En el Evangelio podemos escuchar cada día a Jesús que nos habla: llevemos siempre con nosotros un pequeño Evangelio”, nos dice el Papa. La verdad, una buena sugerencia para redescubrir ahí el sentido de estas fiestas. 

“La Cuaresma es el tiempo para cambiar de rumbo, para reaccionar ante el mal y la miseria. No podemos acostumbrarnos a las situaciones de humillación y pobreza que nos rodean. Un cristiano tiene que reaccionar” subrayó el Santo Padre. 

Como ven, esto de vivir la cuaresma y luego Semana Santa es cambiar de vida. Que el término de estas fechas nos encuentre renovados. No sé qué rumbo tome la discusión del alza de los impuestos. La que sea, que sea la mejor para Chile. El Domingo de Ramos nos regala la posibilidad de subirnos al carro de la Semana Santa y reflexionar sobre nuestra vida personal y común. Con siga su ramo. Será un buen recordatorio de que la vida apunta a una trascendencia que solo la encontramos en el Señor de la vida. Y ello permite pensar mejor en  lo más conveniente para Chile. 

 

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