Columna de Copano: Gumucio, Valparaíso en llamas y la selfie: la empatía arrasada

Por Nicolás Copano

El incendio no sólo arrasó con casas y vidas humanas. También pasó por encima de la empatía. Las horas después de ese Hiroshima de la naturaleza no dejaron en pie más que héroes que buscaban apagar el fuego y cuidar a los abandonados de esa fantasía de país OCDE en que vivimos. De esa estafa mundial que son nuestros números per cápita.

Salté del living cuando vi a un niño de lentes, en Chilevisión, el domingo en la tarde llorando frente al caos. La escena era siniestra: de pronto, un reportero al cual la gente había pasado despreciando se acerca a sus sollozos, y como un aviso de bomba un auto al fondo grita que viene ese Godzilla anaranjado por todos ellos. La muerte se volvía un espectáculo, con títulos como tsunami o terremoto de fuego. Todo transformado en un videojuego, en una película, pero donde a diferencia del cine, los muertos son parientes de nuestros vecinos y amigos. Y de ese niño, que me quedó marcado y me hizo apagar la tele.

Ya venía rabiando con la locura que tienen los medios de comunicación de intentar ser “celebrados en todos los cumpleaños”. Esa obsesión de protagonismo con periodistas jugando a lo Indiana Jones, estorbando entre el fuego y poniéndose en peligro. De seguro no es culpa de Iván Núñez o Mónica Pérez: no. Es culpa de muchos de sus superiores que no logran entender que eso es insultante. Si la tecnología te da para hacer zoom, no arriesgues a un reportero y su camarógrafo a ser parte de las brasas. ¿Para qué? ¿Qué necesidad tienes de ponernos frente a la sensación de que se va a morir en vivo y en directo? ¿A qué morbo estás apelando?

Prender el computador develaba el paso de los gobiernos sin entregar educación digna y basada en el respeto: mientras existían los que se organizaban gratuitamente a ayudar, desde sus colegios y esquinas, estaban los fustigadores que malentienden su rol. Líderes de opinión que, como yo, muchas veces y está bueno ofrecer disculpas, no entienden que hay momentos en donde no se debe jugar a ser campeón de la copa mundial del ingenio. 

Lo de Patricio Navia y Rafael Gumucio en sí, no es criticable, todos tenemos que respetar la opinión de los otros si no llama a eliminar a alguien. El problema es el contexto. Gumucio (un tipo al que sinceramente admiro hace muchos años) falla en su crítica al querer imponer a quien ayudar, cuando sobran las manos. Si un chico quiere ayudar a un animal, no es porque pertenezca necesariamente a una armada de fascistas verdes, es porque lo siente y ve que tal vez esos gatos y perros son vidas que tampoco merecen el terror del fuego. 

Navia en cambio dice una verdad: los que tienen menos, tienen una educación de mierda en un sistema público destrozado. Pero no mira el total: todo está destrozado por la ambición y el arribismo, por tratar de buscar sentirse superiores y pasar la máquina por encima del otro.

Y ahí queda la imagen final y discutida de todo esto, que es donde se cae la mayoría, y está encarnado en la selfie de Paulina, la chica que no es capaz de comprender que está haciendo algo innecesario frente a su celular: se saca una imagen para Facebook, en medio de un paisaje horroroso. Pero es más increíble percatarse que abajo de ella hay papeles con caca. Esa niña es el resultado de toda esta pobreza. Pero claro, como es mujer, es más fácil pegarle y burlarse de ella. Y no nos damos cuenta. Y ella tampoco se da cuenta.

No se da cuenta porque el país vive una crisis cognitiva. No hay riesgo, porque Paulina no comprende que puede morir. Porque finalmente la vamos a olvidar, y va a dejar de ser meme y chiste. Y también por desgracia este incendio dejará en algún momento a sus vecinos atrás. ¿Cuándo vamos a asumir de una vez por todas que vivimos en un acantilado donde el mayor enemigo de nosotros no es el país vecino, es la naturaleza y los bomberos, tal como la educación necesita el aporte de todos? A veces, el verdadero fuego que nos prende es el egoísmo imperante.

 

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de publimetro

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