Columna de Copano: "Terapia para no Twittersuicidarse"

Por Nicolás Copano

Permanentemente se leen en Twitter críticas a la agresividad de los usuarios. Sorprendidas celebridades por la virulencia presente en esa red social donde cualquiera puede publicar (antes un arte monopolio de unos pocos) no logran dimensionar la posibilidad de crítica, de no sentirse queridos, de ser despreciados por esos “seres sin rostro” que son los que están tras avatares y discursos que muchas veces campean entre la violencia y el odio.

Siendo un veterano de las lides del tuiteo local, se me ocurrió lanzar en esta columna una suerte de manual para soportar y disfrutar del loco mundo de los 140 caracteres. Una solución para el twittersuicidio. Ja. Acá algunos tips personales, que obviamente usted puede tomar o no: nadie puede reglamentar una red social, pero sí hay algunos trucos para volver más ameno el paso.

1.- No muestre sus puntos débiles para que le peguen: a la hora del mensaje no exprese lo que siente. Es suicida porque como dice el chiste “en Internet nadie sabe que detrás del teclado eres un perro” y hay muchos animales dando vueltas dispuestos a morder.

A lo que voy es que exponer a los que se ama realmente es pésimo: vea esto como una plaza si publica su amor en cartelitos, en Chile, lo van a destruir. No es visto como algo tierno, es visto por desgracia como algo tontorrón y avergonzante. Recuerde que está enviando un mensaje en un país algo reprimido, en demasiados sentidos. No tenemos la sangre del trópico ni estamos en el modo “superado” del primer mundo. Por tanto si realmente le importa alguien o algo, evite ponerlo. Ojo con los avatares donde muestra que tiene familia: le van a pegar por eso, los más dementes. Juegue solo. Si quiere mostrar a los suyos, tiene Facebook. Ahí es otra la dinámica: en este lado lo leen todos. Es el café del boca en boca, del rumor. No es el living.

2.- No tuitee como famoso: no es necesario ser absoluto en todos los puntos de vista ni mostrar todas sus aventuras. En general nadie sabe de todo. No se meta en todas las batallas: sea capaz de buscar su “cancha ideal” y si puede escapar a ciertos temas, lograda cierta notoriedad por ingenio o posición, descanse de vez en cuando. Regale un servicio premium a sus amigos: hay cosas que no se ponen en las redes sociales. Hasta quien le escribe tiene un perfil sólo para hablar con los que le importan en redes sociales. ¿Y le cuento algo? Todavía tengo un par de amigos pelotudos en ese perfil en Facebook que tratan de integrar a otros en las conversaciones.

3.- No se enoje con el Twitter: mire, la verdad hay gente que tiene muy poca vida y mucho tiempo libre. Siempre se dice que en las oficinas está lleno de sacadores de vuelta. Piense en Twitter como un edificio: está lleno de gente hablando, ¿realmente le importa lo que dice toda esa gente a toda hora? No. Entonces no se lo tome a personal. Si hay alguien que dice algo que no le parece, plantee posición y no patada.

4.- Le acaban de pegar y no sabe qué hacer: usted es un ser humano, con defectos y virtudes. El otro también. Pero haga un ejercicio sanador: véale la foto, el nombre, búsquelo en Facebook y aunque suene políticamente incorrecto, póngase en su contexto. No quiero detallar más: usted es suficientemente listo para entender. Pero, se lo pongo en el siguiente ejemplo: no puede hablar sobre los problemas de la vida con un niño de 14 años. O con un tipo que jamás ha tenido una relación estable. No se sulfure y no cierre.

5.- Ojo con las ironías: estamos en un país donde la gente no entiende lo que lee. Estoy seguro que esta columna por más de alguno será interpretada como pontificación sobre una red social libre por más que aclare que es mi experiencia personal. En general, las personas no comprenden demasiado por qué se hacen las cosas. El título de esta columna es súper Pilar Sordo (admitamos) y explicar que trabajo en un diario donde me pagan para generar ruido da para una tarde entera de café. No se preocupe tanto.

6.- No se vuelva loco con lo que lee: el país no se va a prender fuego por Twitter, sí obviamente habrá gente influida por artículos y material interesante que se comparte (yo lo uso por eso y para entretenerme, hasta con los trolls que ni piensan que uno va a responder) pero hay otros que se desviven y piensan que están montando una guerra: si viene algo así, le aseguro que será por Facebook donde hay diez millones de chilenos. Por Twitter, es un diálogo, como esta columna, para no volverse loco.

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