Columna de Raúl Sohr: "El periodismo mágico de García Márquez"

Por Raúl Sohr

El mundo  rinde tributo a la grandeza de Gabriel García Márquez. Numerosos críticos literarios lo califican como uno de los mejores autores del siglo pasado. Pero también hay veladas críticas. El semanario británico The Economist titula un artículo calificándolo como el “Poeta de un mundo mágico latinoamericano”.  El libro que lo inmortaliza, la novela “Cien años de soledad”, expresión suprema del estilo llamado realismo mágico,  comienza así: “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”.

La exaltación de su padre con el hielo, que por primera vez era exhibido en el casorio de Macondo, nacía del hecho que estaba convencido de que se trataba de un gran diamante. Con humor mordaz, García Márquez retrata la ignorancia y la fascinación criolla con lo nuevo.  Desde las pérdidas de memorias colectivas a las  masacres de millares de personas simplemente negadas hasta  la total falta de perseverancia. Los habitantes de Macondo nunca descubrieron que vivían próximos al mar,  las partidas enviadas a explorar se fatigaban antes de alcanzar su objetivo. En lo personal diría que “Cien Años de Soledad” es, por lejos, mi novela favorita.

Una cosa es, sin embargo, la literatura y otra  es el periodismo, aunque existen  vasos comunicantes entre ambos. En una ocasión García Márquez fue enviado por el diario El Espectador a cubrir una protesta en una localidad próxima a la frontera con Panamá. En realidad no había tal movimiento social pero ello no impidió al joven periodista despachar una crónica titulada “Historia íntima de una manifestación de 400 horas” y, que en ella, narrase  que la protesta duró 13 días, “nueve de los cuales estuvo lloviendo implacablemente”.

Muchas décadas más tarde, en 1982, me tocó cubrir la guerra de las Malvinas. Como en todas las guerras los bandos,  Gran Bretaña y Argentina,  desplegaron  una amplia estrategia de guerra sicológica.  Por alguna razón la presunta presencia de las tropas gurkas al servicio de Londres desató rumores desbocados sobre su ferocidad. En las Malvinas volvieron a circular leyendas sobre su vocación sanguinaria.  García Márquez contribuyó lo suyo con un artículo en que relataba cómo jóvenes soldados argentinos habían sido castrados por los nepaleses. Fue un artículo que dio la vuelta al mundo y que fue calificado por los británicos como un clásico ejemplo de “realismo mágico”. 

Visité  las Malvinas, a escasos días de concluidos los combates, y pude hablar con el comandante del regimiento gurka  que me confió su frustración: sus hombres no alcanzaron a entrar en acción. Llegaron en el transatlántico “Queen Elizabeth II” cuando los combates ya habían terminado. No  hubo castraciones. Es posible que los periodistas se permitan ciertas licencias pero jamás al punto de incurrir en el “periodismo mágico”.

Las opiniones expresadas aquí  no son responsabilidad de publimetro

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