Columna del sacerdote Hugo Tagle: "De Biblia, Corán y Torá"

Por Padre Hugo Tagle / Capellán UC

A propósito del programa de gobierno, se lo ha mencionado en repetidas ocasiones como si se tratara de una palabra revelada; una especie de inspiración divina, que no se puede tocar ni remover. Es curioso pero las referencias al famoso “programa de gobierno” son directamente proporcionales al grado de ignorancia del mismo. Ante las repetidas citas sobre la intocabilidad del programa, la misma Presidenta de la República ha salido al paso recordando que “no se trata de la Biblia”. Y tiene toda la razón. La política es el arte de lo posible, la virtud de llegar a acuerdos que permitan una convivencia pacífica, donde todos los integrantes de la sociedad se sientan parte de ella.

Eso es gobernar: empatizar con las posturas del otro y buscar ajustes que permitan una gobernabilidad integradora. Ahora nos encontramos en el tema de los impuestos. Soy de la convicción que se puede llegar a acuerdos en forma sencilla, más de lo que la prensa los ha presentado. Conversando se entiende la gente. No estamos inventando la rueda. 

El desarrollo de un pueblo pasa por el que todos sus miembros se sientan partícipes de los frutos de éste. No es posible que, comenzando el siglo XXI, un porcentaje no menor de los chilenos aún no sienta como propios los efectos del desarrollo que Chile ha experimentado en los últimos lustros. 

Una riqueza bien ganada no tiene temor en ser compartida. Quienes más ganan con la distribución del crecimiento son justamente quienes más ganancias han obtenido de ella.

Las tragedias que hemos vivido – terremotos en el Norte, incendio de Valparaíso – han puesto en evidencia la pobreza y precariedad en que aún viven miles de compatriotas. No es hora de dogmatismos. Se necesita sentido práctico y pasión por mejorar las condiciones de vida de quienes más sufren. Ese es el único dogmatismo válido: eliminar la extrema pobreza de nuestro país; mejorar las condiciones de vida de compatriotas nuestros. Y eso pasa por renunciar a los excesos y ser más generosos. Insisto. No es caridad, es pura inteligencia. ¡Qué triste tener bienes y verse obligado a gozarlos en el más absoluto de los aislamientos! Las diferencias económicas nos terminarán jugando en contra.

Éste domingo serán canonizados dos grandes hombres: El Papa Juan XXIII y el Papa Juan Pablo II. Éste último estuvo en Chile en 1987. Motivo de agradecimiento por sus vidas y por lo mucho que hicieron por la paz y la buena relación entre los pueblos. El Papa Juan XXIII es conocido como “el Papa bueno”, quien inyectó nueva vitalidad a la Iglesia. Juan Pablo II es conocido como el gran misionero, “el mensajero de la paz”, que conocimos en Chile en la década de los ochenta. Que el ejemplo de ambos siga vivo entre nosotros y nos renueve en el amor a Dios y a todos los hombres.

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