Columna vertebral de Felipe Avello: "Mis 40"

Por Felipe Avello

Estoy a un mes exacto de cumplir 40 años. No se si haré fiesta. Debería. Nunca he celebrado mi cumpleaños. Igual tengo miedo que no resulte. Es que he ido a muchos cumpleaños que no han resultado bien. 

1987

Un compañero de colegio, Cartes, cumplió 13 años. Invitó a todo el curso a su casa. Su madre nos preparó canapés de huevo. No había bebidas, me refiero a gaseosas, solamente jugos de sobre. La gracia es que estaban servidos en botellas de bebida que eran del mismo color del jugo. Así el jugo Flavor Aid de frutilla estaba servido en una botella Bilz, y el de naranja en botella de Orange Crush. No sé si la madre de mi compañero quiso engañarnos o sólo era un detalle simpático. Lo concreto es que nos reímos por meses de la pobreza del cumpleaños. Desde ese día, a Cartes le empezamos a decir “el roto canapé”.

1994

Mi hermano cumplía 14 años y mis papás le organizaron un cumpleaños con dj. El dj era un amigo de un tío. El amigo de mi tío era musculoso y tenía unos 40 años. Llegó con sus tornamesas, parlantes e incluso luces. Las instaló en mi casa. Tuvo que realizar una instalación eléctrica hechiza. Estuvo toda la tarde en eso. La fiesta se hizo en el living comedor. Hubo que sacar el comedor al patio. El dj tocaba sólo música house. El dj se creía la raja. El dj era muy ordinario. En un momento se sacó la polera. Todos lo encontraron asqueroso. Se recalentaron los cables, Comenzó a salir humo. La casa se llenó de humo. Algunos pensaban que era un efecto del dj.  Explotó la instalación eléctrica hechiza. La casa se empezó a quemar. Era la segunda vez que eso pasaba. (ver columna anterior). 

2013

Una compañera de trabajo, Jimena, arrendó un pub. Cumplía 30 años. Invitó a mucha gente. Fueron pocos los que llegaron. Se notaba por los puestos vacíos.

La cumpleañera se curó. Nadie la acompañaba en la borrachera. Todos éramos espectadores de su ebriedad. No había pololo, ni familiares. Era fanática de Felipe Camiroaga. En medio de su ebriedad empezó a hablar de él, y se puso a llorar. “No alcancé a conocerlo”, dijo entre sollozos. Al rato, nos empezamos a curar nosotros. Ella dejó de ser el centro de atención. En un descuido, un mozo se la llevó al baño. Pensamos que era para ayudarla a vomitar. Se demoraron dos horas (durante mucho tiempo se especuló abuso, o al menos sexo semi consciente. Ella no recuerda nada, pero parece que efectivamente algo pasó porque amaneció con líquido seminal en su ropa interior).

2014

Mejor no hago nada.

 

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de publimetro

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo