Columna de libros: “Afuera es noche” de Poli Délano

Por POR: ALIDA MAYNE-NICHOLLS VERDI

Afuera es noche es una novela intensa. No alcanza a llegar a las cien páginas y, sin embargo, se interna en un recorrido a través del tiempo y del espacio; de la vida personal de Rodrigo Montes, su protagonista, y también de la vida de Chile. Nos encontramos con Montes de sopetón: es un hombre mayor que acaba de salir del hospital, al que había caído por una pelea. Mientras recorre el espacio (la ciudad de Santiago) también va zigzagueando a través del tiempo, repasando unas cuatro décadas, desde que era un veinteañero lleno de esperanzas hasta un presente en que el futuro –o la misma esperanza- ya no son posibles. Montes relata su propia historia a saltos, recordando lo que le interesa, lo que extraña y también lo que le duele. Su historia es una de porrazos y pérdidas y, sin embargo, este hombre se las arregla para seguir viviendo: para disfrutar de las caminatas, para darse un banquetazo y hacer perro muerto y también para enfrascarse todo el rato en peleas que no es capaz de ganar; peleas a puñetazo limpio, de revolcadas en el suelo, que en su juventud lo arruinaron, pero de las que no puede escapar.

Lo que sucede con el protagonista de Afuera es noche es que no aprende. Es de los que se tropieza una y mil veces con la misma piedra sin entender que hay una lección detrás. Tal vez porque ya no hay nada que valga la pena cuidar; tal vez porque es más fácil seguir la corriente de los acontecimientos que tomar decisiones, especialmente si la decisión es no actuar. Rodrigo Montes se lo ha dejado todo al azar y no va a cambiar. Sabe perfectamente quién es y eso no lo complica: “Alguna vez tuve familia, trabajo estable, algunos bienes, y un círculo de buenos amigos burgueses. Y tuve sueños también. Pero la cosa es siempre que unos ganan y otros pierden. Yo debo ser de los últimos, lo que los gringos llaman loser, aunque pienso que para perder o ganar hay que hacer una apuesta, y yo tan sólo he apostado sobre las mesas de juego” (9).

El mayor logro de Afuera es noche es la voz que construye Délano: Rodrigo Montes es un personaje complejo y contradictorio: a veces una comparte sus aventuras; otras da lástima; otras es ofensivo. Es capaz de amar y también de actos indignos. La narración atrapa, ya que Poli Délano logra un relato continuo, coherente, que tiene que ver con la forma en que las ideas y los recuerdos se cuelan en nuestra mente a medida que nos dedicamos a vivir. Por eso las memorias de Montes llegan en retazos, colándose entre las caminatas por el centro de la ciudad, sin ningún vínculo cronológico. Pienso en Ricoeur cuando escribe sobre la “amenaza permanente de confusión entre rememoración e imaginación”, porque al tiempo que Montes recuerda cómo ha cambiado el centro, cómo fueron desapareciendo los cines, nos encontramos con sus viajes por el mundo, con historias de amor bajo la lluvia, con historias de traición: ¿recuerda o inventa? En realidad, da lo mismo, eso lo convierte en quien es. Escribí más arriba “su mayor logro”, pero lo cierto es que Afuera es noche es un texto redondo, muy bien escrito –demuestra el oficio impecable de Poli Délano- que envuelve al lector y no lo suelta hasta la última línea.

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Délano, Poli. Afuera es noche. Santiago: Ceibo Ediciones, 2014.

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