La herencia palestina en La Calera en las voces de sus descendientes

Por Felipe Guerrero

“Las calles de La Calera son muy parecidas a las de Beit Jala”, asegura Roberto Chahuán, en referencia al parecido que le evoca su comuna, en la quinta región, con la ciudad cisjordana de donde proviene la mayoría de sus antepasados.

Él fue alcalde de La Calera durante 12 años (1996-2008) y ahora es consejero regional (RN) de una de las ciudades que -proporcionalmente- tiene el mayor número de personas de origen palestino en Chile.

De hecho, nuestro país registra la comunidad de dicho origen más grande fuera del mundo árabe, superando los 300 mil individuos, según fuentes locales de esta comunidad.

“Tanto por mi abuelo paterno como materno, mis antepasados llegaron entre los años 1904 y 1910 a Chile”, relata el ex edil, quien nos atiende en su casa, en un salón dedicado a su herencia. Antiguas fotografías y una ornamentación árabe dan cuenta de su legado.

Pero en aquellos tiempos llegar a Chile desde Oriente Medio no era nada fácil. “La travesía duraba cerca de 90 días en barco desde Tel Aviv hacia Buenos Aires o Valparaíso…”, pormenoriza Chahuán, rememorando cómo sus ancestros se dedicaron al comercio de telas tras arribar.

Hoy “en La Calera somos sobre 1500 descendientes de palestinos”, añade el consejero regional, en días que no han sido fáciles para su comunidad, dado el mortífero conflicto entre Israel y Hamás en Gaza.  

“Este conflicto lo vemos de forma espantosa… En nombre de la comunidad y como chileno hago un llamado a la paz, no puede ser que sigan muriendo niños y ancianos”, sostiene aquejado.

En tanto, Érica Cerna (su esposa), destaca el aporte de los palestinos al desarrollo del país: “ellos han traído la cultura, el comercio, las raíces de las familias que son tan unidas y las siguen trasmitiendo a sus hijos, a nuestros hijos”.

Tiendas y legado

A minutos de la residencia del ex alcalde está el centro de La Calera, donde muchas tiendas recuerdan que hace décadas se establecieron allí palestinos en busca de una mejor vida, lejos de las guerras. 

“Mis abuelos llegaron en 1925 a la ciudad y antes había llegado un familiar que les recomendó que se vinieran, porque aquí era muy parecido a donde ellos vivían”, comenta Yascin Chahuán, comerciante de telas en la comuna.

Y es que allí todos los descendientes palestinos se conocen o son familiares en algún grado. Los Chahuán son un ejemplo de ello. Sin ir más lejos, el fiscal nacional (Sabas Chahuán) es pariente de esta gente. Personas con un pasado y herencia común, que desde las calles de La Calera esperan la paz para su ancestral pueblo, una paz duradera.

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