Columna de cine de Joel Poblete: "La olvidada trastienda de Estados Unidos"

Por Joel Poblete / Periodista especializado en cine, presidente del círculo de críticos de arte de Chile y productor de contenidos de Sanfic.

Los vaivenes económicos que han afectado a Estados Unidos en los últimos años no han sido ignorados por Hollywood, y sus repercusiones han logrado filtrarse en diversos títulos, aunque siempre la perspectiva suele abordar la situación en las grandes ciudades o las zonas urbanas más emblemáticas. El otro Estados Unidos, esa “América” profunda y dejada de lado -casi como si fuera la trastienda de lo oficial-, lo que el cliché suele resumir como “el lado B del sueño americano”, no ha aparecido demasiado en la pantalla en este ámbito, salvo contados títulos del cine independiente que han logrado llegar a audiencias más amplias gracias a sus premios y nominaciones, como ocurrió hace cuatro años con la elogiada “Lazos de sangre” (Winter’s Bone), de Debra Granik, que ayudó a impulsar el camino al estrellato de su protagonista, la en esos momentos casi desconocida Jennifer Lawrence.

En un ambiente muy similar al de esa cinta, enrarecido, frío y gris, casi sin esperanzas y donde reinan la cesantía y el desaliento, transcurre esta película, que también nos muestra esa realidad menos grata y más oscura de los pequeños pueblos estadounidenses casi olvidados y en los que los altibajos financieros de la nación han golpeado de manera más severa e implacable. Como le ocurre directamente al protagonista de este thriller violento y sombrío, Russell Baze, encarnado por un sólido Christian Bale; mientras trata de conservar su optimismo y sobrevive trabajando en una acerería, intenta ayudar a su hermano menor, Rodney (Casey Affleck), que ha regresado de Irak y no logra encontrar un rumbo definido, lo que lo lleva a involucrarse en las peleas ilegales con el apoyo del dueño de un bar y ocasional prestamista John Petty (Willem Dafoe) y a conocer a turbios personajes, como el peligroso e incontrolable Harlan De Groat (Woody Harrelson). Una lamentable coincidencia hará que Russell no sólo vaya a parar a la cárcel, sino además terminará afectando su relación sentimental, la salud de su anciano padre y el destino de su hermano.

Quienes admiramos a Jeff Bridges podemos agradecerle al actor y director Scott Cooper que en su debut como cineasta, “Crazy Heart”, dirigiera al veterano actor en la interpretación que al fin le permitió ganar su tan postergado Oscar tras cuatro décadas de trayectoria fílmica, pero de todos modos no podemos dejar de mencionar sus falencias como realizador. En este segundo largometraje, estrenado entre nosotros como “La ley del más fuerte”, Cooper confirma que puede desarrollar otros aciertos, pero que aún presenta notorios problemas en su puesta en escena y el desarrollo argumental.

Como virtudes, de partida Cooper cuenta con una lograda atmósfera, acentuada por la muy creíble ambientación, la buena fotografía de Masanobu Takayanagi y la inconfundible voz de Eddie Vedder en una nueva canción suya, que abre y cierra la película. También logró reunir a un notable y estelar elenco, en el que algunos actores de verdad se lucen -Bale, Affleck, Dafoe y muy especialmente Harrelson en uno de esos roles desquiciados y desbordados que tan bien le quedan- mientras otros están muy desaprovechados, como Forest Whitaker y Zoe Saldana. La primera parte de la película funciona bien y logra atrapar e involucrar al espectador, pero la segunda comienza progresivamente a perder su equilibrio y a revelar las debilidades y grietas de un guión -escrito por el propio realizador junto a Brad Ingelsby- que debería haber sido más sutil y elaborado. Tampoco ayudan ciertas metáforas visuales o los evidentes ecos de esa obra maestra que es la ganadora del Oscar “El francotirador”, de Michael Cimino, que retrataba de manera inolvidable cómo una comunidad muy parecida a la de “La ley del más fuerte” era afectada de manera irreversible por las vueltas de la vida.

Como historia que recorre bajos fondos y decanta paulatinamente en un violento espiral de obsesión y venganza personal, el film es menos contundente de lo que promete y se va haciendo cada vez más convencional y predecible, perdiendo en el camino los hallazgos formales y emocionales que lograra desarrollar en un principio. Sin embargo, no se derrumba por completo gracias a la fuerza de sus actores principales, y a que de todos modos su desoladora mirada a una realidad social y económica que de seguro es más cotidiana de lo que el cine hollywoodense nos ha mostrado, consigue calar hondo y sentirse real.

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo